Adiós a 2005

Adiós a un año que se nos ha llevado a dos personas que habían acompañado los últimos años de nuestra vida con su presencia amistosa y cercana: José Antonio Carro Celada, sacerdote y escritor humanísimo, auténtico maestro de vida sin pretenderlo y ejemplo de intelectual abierto y comprometido. Y Marco Vinicio Acosta, amigo íntimo, entrañable, con quien tanto hemos podido compartir.

Reflexionábamos a raíz de estas dos muertes, ambas sorprendentes por lo inesperadas, sobre el hecho de que ya los amigos muertos (Paolo, Mariano, Sergio, Chas, además de los aquí recordados) son ya casi más que los vivos. Y, aunque no creemos en un más allá tal y como lo pintan las diferentes religiones, sí creemos que el hecho de que personas que tanto han contado en nuestra vida ya hayan dado el “salto” a la nada nos servirá de consuelo cuando tengamos que afrontar nosotros también ese trance. Sabemos que no nos esperan en lugar alguno, pero sabemos también que, al morir ellos, algo también de nosotros ha dado ya ese paso. Y creemos que ello nos lo facilitará de alguna manera cuando la Parca tenga a bien llamarnos.

~ por eldoctorhache en 31/12/2005.

Una respuesta to “Adiós a 2005”

  1. Hi, this is a comment.
    To delete a comment, just log in, and view the posts’ comments, there you will have the option to edit or delete them.

Escribe un comentario