Los lobos en invierno

Ante la demanda de algunos lectores (y sin embargo amigos) como @ y omanero que han leído nuestro artículo titulado Un par de reflexiones sobre la vida a dos y desean acceder al texto completo del artículo de Rosa Montero que en él extractábamos, publicado en “El País Semanal” del 15 de enero de este año, copiamos seguidamente el mismo, que en verdad, como suele decirse, no tiene desperdicio. Y de paso nos lo releeremos nosotros también, pues hoy nos sentimos particularmente necesitados de hacerlo:

“Acabo de leer El simple arte de escribir, de Raymond Chandler (Emecé), un libro fascinante pese a no ser más que la recopilación de un puñado de sus cartas personales. Chandler era un neurótico, un misántropo que vivió una existencia desarraigada y rara. En 1924 se casó con Cissy. Él tenía 36 años, ella 53. Pero Raymond probablemente no supiera por entonces que su flamante esposa le llevaba diecisiete años, porque Cissy había alterado sus documentos y se había quitado una década. Con Cissy al lado, Chandler prosiguió su vida errática y llena de altibajos: en 1932, por ejemplo, el escritor perdió su empleo en una compañía petrolera por alcoholismo. Para 1946, sin embargo, se había hecho rico trabajando en Hollywood y su personaje, el detective Phillip Marlowe, era famoso en todo el mundo.

Pero la fama y el dinero, como dicen los cuentos ejemplares, no siempre proporcionan la felicidad. En diciembre de 1954 falleció Cissy, a los 84 años, tras una larga y cruel decadencia física. Las cartas que se refieren a su muerte son lo más conmovedor de este libro espléndido: “Ella fue todo lo que usted dice y más. Fue el latido de mi corazón durante treinta años. Fue la música oída apenas en el borde del sonido. Mi gran pesar, ahora inútil, es no haber escrito nunca nada realmente digno de su atención, ningún libro que pudiera dedicarle. Lo planeé. Lo pensé. Pero nunca lo escribí”, le dice, por ejemplo, al director literario de The Sunday Times, en respuesta a un mensaje suyo de pésame.

Y a su editor británico le escribe: “Durante treinta años, diez meses y dos días fue la luz de mi vida, mi única ambición. Todo lo demás que hice fue para alimentar el fuego en el que ella pudiera calentarse las manos. Es todo lo que puedo decir”. Dos meses más tarde, Chandler intentó suicidarse. A partir de entonces malvivió en una espiral de alcohol y depresión, residiendo en tristes cuartos de hotel y arrastrando una vida miserable hasta su muerte en 1959.

Bien, supongo que esto es el amor. El verdadero amor. ¿Y en qué consiste? En algo muy raro, muy indefinible, muy indecible… En esa música apenas oída en el borde del sonido. Desde luego no parece tener nada que ver con la tópica interpretación de la palabra amor: pasiones desatadas, sexo furioso, embelesado disfrute de la compañía del amado. En el resto de las cartas de Chandler, y el libro recoge textos desde los años treinta, Cissy apenas aparece (salvo al final, cuando enferma) y se diría que el escritor es un hombre bastante ensimismado. Tras la muerte de su esposa, en cambio, Chandler ofrece un retrato de su matrimonio tan romántico, perfecto e hiperbólico que uno no puede creérselo de ningún modo. En cuanto a esa frase que antes he citado, “mi gran pesar es no haber escrito nunca nada realmente digno de su atención”, ¿no resulta incluso un poco ominosa, si se piensa bien? ¿Tal vez ella le ninguneó de alguna manera, quizá le hizo sentir que su obra no tenía la suficiente altura literaria?

Esto no es más que una hipótesis probablemente descabellada, pero estoy segura de que, en esos treinta años de convivencia, Raymond y Cissy no estuvieron comiendo perdices durante todo el tiempo. Seguro que se enfadaron, que discutieron, que se hirieron. Quizá incluso se enamoraron de otros, y probablemente hubo momentos en los que se odiaron. La vida es así. La convivencia es así. Una larga travesía llena de accidentes. Tal vez sea precisamente esa travesía lo que termine uniendo a las personas. Es la construcción de un pasado común, de una vida a dos. Es el recuerdo de los instantes dulces, pero también, y quizá sobre todo, la superación de los malos momentos. Cuando, tras la muerte de Cissy, Chandler describe su matrimonio como algo perfecto, quizá esté dando una de las claves del éxito sentimental: uno sigue amando si insiste en amar, si decide seguir queriendo al otro, si persevera en ello pese a todo. Es algo muy obvio, pero con frecuencia lo olvidamos.

Las razones por las que perdura una pareja siempre son un enigma. Cada cual hace lo que puede con su vida emocional, y por lo general podemos poco. Creo que puedo entender el amor de Chandler, basado, como el de todos, en la extrema necesidad. Entiendo el aislamiento del escritor, su incapacidad para relacionarse con los demás, su desarraigo. Y esa vida a veces infernal, pero, cuando menos, vivida en compañía. Como lobos que entrecruzan su aliento en el cubil y que se calientan mutuamente en la helada soledad de un largo invierno”.

24 comentarios para “Los lobos en invierno”

  1. omanero Dice:

    Antes de leerlo, muchas gracias.

    Otra cosa, busca en “Spam”. WordPress ha almacenado los comentarios que tenía desde ayer en “Akismet”.

  2. omanero Dice:

    La conclusión a la que llego después de leer el texto es lo que dice la autora: Las razones por las que perdura una pareja siempre son un enigma. . Y también es cierto que, además de enamorarse, uno tiene que querer querer, querer amar.

    La compañía junto a la persona que conoces es importantísima. Yo muchas veces dudo de lo de mejor solo que mal acompañado. Parece que sea la excusa de muchos para abandonar a otros tantos. Sí, cuando es destructivo, hay que huir. Pero si no lo es, ¿dónde está el límite? ¿Por qué se ha puesto tan de moda lo de echar a correr? ¿Quién ha dicho que las cosas sean fáciles? Si no huimos de un puesto de trabajo que nos atormenta, ¿por qué huimos de las personas a la primera de cambio?

    Pablo, un abrazo.

  3. omanero Dice:

    Y podemos estar discutiendo hasta el alba.

  4. eldoctorhache Dice:

    Gracias por tus sugerencias respecto a lo de WordPress.
    Y, sí, estoy de acuerdo contigo y con Rosa Montero en que siempre, excepto en casos destructivos, hemos de darnos oportunidades. Acompasarnos, moldearnos, limar aristas, día tras día. El dolor que produce esa labor lo compensa con creces la dicha del resultado. Hoy quizá parece que la precariedad y la provisionalidad están cada vez más instaladas en nuestros ánimos y vida; tal vez por eso sea cada vez más frecuente la tentación, ante la mínima dificultad laboral, sentimental o existencial, arrojar la toalla y tomar el portante. Pero yo persisto en resistir, en corregir y cambiar.
    ¡Gracias por tu comentario!

  5. Rubbens Dice:

    El texto, maravilloso, me ha gustado mucho.

    Lo de las relaciones sociales… Creo que dependen también de la relación individual con nosotros mismos. Aún así, aunque algo a priori no sea destructivo sí puede parecerlo y es por ello por lo que muchas veces preferimos huir y desvincularnos a mantenernos firmes y aguantar dando oportunidades.

    Otras veces es la ambición de algo mejor, o de nosotros mismos, lo que nos hace alejarnos de ciertas personas y evitar profundizar en un descubrimiento que nos enlace directamente a esa otra persona.

    A veces, tal vez, puede que simplemente sea pereza.

  6. IxcheL Dice:

    Me gusto el texto que deleite estar entre estos caballeros.

    Antes de querer a alguien es importarte quererse a uno mismo, para poder. Me gusto el texto, independiente a mi situación actual de plena identificación já! Últimamente es frecuente ese tipo de situaciones de “soltar la toalla”, me la aplicaron lo peor de la situación es que se fue sin decir ¡bye! Qué cosas, tan fácil que es hablar y plantear la situación, dialogo, comunicación…

    Como dice mi estimada Lila Downs: “Como buena mexicana sufriré el dolor tranquila…”

  7. Rubbens Dice:

    Ixchel… Algunas veces pensamos que una despedida es mejor y otras que es peor. Si no se despiden de nosotros daríamos lo que fuera por un último instante al lado de esa persona… La más mínima oportunidad para aferrarnos a ello, aunque tuviéramos que agarrarnos a un clavo ardiendo.

    Sin embargo, cuando la despedida se materializa no dudamos en asegurar que hubiera sido mejor para nosotros que nos hubieran ahorrado ese último martirio. Perdón por los plurales generalizadores, pero es que hablar en primera persona no me gusta…

    En fin, al menos es así como opino. Saludos!!

  8. eldoctorhache Dice:

    Rubbens e IxcheL: Concuerdo en que solemos reproducir el tipo de relación que mantenemos con nosotros mismos en la proyección hacia los demás. Es algo que salta a la vista, aunque las más de las veces (por mí lo digo) no reflexionemos sobre ello. Y sí, a veces las apariencias nos engañan y la pereza nos cautiva y desarma.
    Y concuerdo también con vosotros en lo de las despedidas. ¡Como cambian las cosas cuando ves que estás a punto de perder para siempre a una persona que querías y te quería, que te quiere aún y a la que aún quieres! Necesitamos todos la fuerza de ánimo de una buena mexicana (y eso sin que necesariamente nos tengan que servir “una copa y muchas más”, para permanecer en lo canoro). Saludos muy cordiales a ambos.

  9. ® Dice:

    El artículo está excelente Pablo; es triste que muchas veces lloras por lo perdido y lo idealizas, pero cuando lo tuviste no fue así… Al igual que IxcheL no intento profundizar en el tema, pero sin duda el material es buenísimo. Un abrazo!

  10. eldoctorhache Dice:

    En efecto, es humano apreciar cosas y personas cuando ya no se tienen. Por eso quizá convenga, mientras tenemos la suerte de tener unas y otras, hacer un ejercicio periódico de abstracción y durante unos minutos imaginar qué sería nuestra vida sin ellas. ¡Un abrazo a ti también!

  11. IxcheL Dice:

    En mi caso no es aferrarme a algo, pero si es importante decir me voy por el motivo que sea, considero que las mejores relaciones ponle la etiqueta que desees son donde existe la comunicación; independiente a las circunstancias. Porque no se vale que dentro de un mes regresen y te digan lo siento me equivoque y eso si te puede causar conflicto… La base de toda relación para mi es la comunicación.

    Saludos…

  12. omanero Dice:

    IxcheL, reconozco que es muy importante la comunicación, tienes razón, ahora bien, no sé si es lo más importante. Creo que es una combinación de muchas cosas: comunicación, conocimiento mutuo, comprensión, confianza y muchas otras cosas con sufijos abstractos. De todas formas, todas estas palabras se quedan en agua de borrajas si uno/a no tiene la valentía de admitir los errores propios o si uno pierde la voluntad de amar.

    El tema no es fácil. Leeros, constructivo.

  13. eldoctorhache Dice:

    No puedo sino coincidir con vosotros. Muchas “ces” entran en el buen fuoncionamiento de la relación, como decís: comunicación, conocimiento mutuo, comprensión, confianza, a las que añadiría, por seguir en el juego de las “ces”, confesión de los errores propios y constancia en el amor, siguiendo lo que justamente indica Omanero.
    Saludos muy cordiales.

  14. IxcheL Dice:

    Totalmente de acuerdo contigo Omanero es una combinación de muchas cosas, “pero” de que sirve que te digan: “te quiero” si no existe una buena comunicación ¿? Ni no saben expresarse cuando algo no les parece y prefieren callar, si en algo no estamos de acuerdo ¿de que sirve? Acá en mi país y en muchos latinos a los hombres no les enseñaron a demostrar sus sentimientos por que eso no es de “hombres” no se ve bien en un hombre, esto ya es más cultura de educación y demás, no es tan sencillo acá, a los hombres los educaron distinto a ustedes que son europeos, eh sostenido un par de relaciones con un francés y con un italiano, totalmente distinto, sienten y piensan diferente se comunican, sin hacer menos a mis queridos compatriotas pero ya es cultural, no digo que todos pero si de una gran mayoría…

  15. Rubbens Dice:

    No sé a qué maniobra extraña de la causalidad se ha debido pero mi blog ha dejado de existir. Así, sin más. Pum!! Internal Server Error, Not Found Error 500. Y tan anchos. Me cago en la puta… Tampoco sé ni por qué lo pongo aquí… Joder! Qué mierda…

    Y todo lo escrito ahí, tanto bueno como malo, no lo tengo guardado en ningún otro lugar. Dios mío, eso me pasa por listo. En fin, a tomar por el culo.

    PD: Siento llenarte el blog de miserables vocablos, pero que los jodan.

  16. IxcheL Dice:

    Mmm calma Rubbens tengo contacto con ese blogspot, es el sistema, así que tranquilo, sería bueno que pensaras en wordpress ;)

    PD. Disculpa Pablo que tome tu blog para esto, pero entiendo lo que pasa.

    Saludos un beso.

  17. ® Dice:

    Bueno Pablo, ahora te tocó leernos a todos :)

    Rubbens, digo lo mismo que IxcheL, de hecho ahora mismo hay un error del sistema en blogger; yo tuve algunas bitácoras en ese servidor pero wordpress me gusta más; excepto porque dejé de usar fotografías.

    En fin, espero que todo se resuelva. Saludos a todos! :)

  18. Rubbens Dice:

    Oh dios!! Ha resucitado!! Qué bien… No, wordpress no… Tal vez Zoomblog. Gracias, Ixchel :)

    Y disculpas, Pablo.

  19. eldoctorhache Dice:

    IxcheL: Estoy de acuerdo con el papel de la comunicación. Y con que en regla general y con sus diferencias culturales entre países y continentes, los hombres suelen estar menos preparados e inclinados a exteriorizar sus sentimientos. Y aunque comprendo tu experiencia y me hago cargo de esa diferencia que dices entre europeos y mexicanos, en países como España hay todavía mucho machismo en ese sentido y en otros peores. Todo es siempre relativo, eso sí, lo mismo entre personas que entre países y culturas, y así puedo entender que en México tal vez las cosas sean aún más difíciles en ese sentido.

    Rubbens: Siento infinito lo acaecido con tu bitácora. Me hago cargo de lo que puede representar. Te animo yo también a pasarte a WordPress (yo también estuve en Blogger y en alguna otra plataforma). Ya será que será muy difícil recuperar todo lo escrito, pero ¿qué tal si buscas a través de Google frases o palabras especialmente significativas en la caché? Ya nos contarás. Y no te preocupes por los vocablos. Hay momentos en que hacen falta y son casi (o sin casi) obligados. Sólo cuando se usan en cualquier ocasión pierden su fuerza y función. Un abrazo a los dos.

  20. eldoctorhache Dice:

    Me alegro de la resurrección. Es el caso de decir: ¡Aleluya!

  21. IxcheL Dice:

    Estoy escribiendo un post al respecto, tratare de exponerlo en general, invitare también a compatriotas míos a opinar.

    Saludos Pablo.

  22. eldoctorhache Dice:

    Lo leeré con gusto, como todo lo tuyo. Un abrazo.

  23. Yolanda Dice:

    gracias eldoctorhache, lo leeré atentamente

  24. Las ocho aspiraciones: “el compromiso” « Blog de Maru Canales Dice:

    [...] un artículo en El Jardín Cerrado encontré un ejemplo sobre la subjetividad que rodea a esta cuestión de la relación de pareja.  [...]

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