Mujer frente a ventana

Mujer frente a ventana

 

Así titula el Catálogo de la Subasta de Otoño de 2006 de la madrileña casa Fernando Durán esta acuarela del pintor de Madrid Eduardo Vicente (1909-1968). Aunque más que una ventana se trata a nuestro entender de una de esas puertas típicas de los pueblos del sur de España, la escena nos gusta por su recogimiento, por la sensación de calma, sencillez y pureza que transmite. A través de la parte superior de la puerta, abierta a un apiñarse de casitas enjalbegadas bajo el modesto chapitel (¿cimborrio? ¿torre?) que las domina y protege, entra la luz en la sencilla estancia (madera y cal). Sobre una silla baja de anea y ante un cesto de mimbre, la mujer, de la que sólo vemos pañuelo y vestiduras, se dispone quizá a emprender su labor, tras posar su mirada durante un instante en el panorama.

10 comentarios para “Mujer frente a ventana”

  1. inthesity Dice:

    si en vez de blanco fuera ladrillo a mi me parecería Chinchón, o cualquier pueblo de los alrededores de Madrid. Es una pena, pero no colgará en mi salón, ni este ni ningún otro de la subasta, seguiremos ahorrando.

  2. Cuauhtlácatl Dice:

    Bueno Pablo. debo confesarte que me la he pasado el fin de semana leyèndote (entre otras cosas) y me he quedado admirado de tu “pluma” (para decirlo a la antigua pues poner “teclado” suena mal), no solamente por la forma en la que corre -y aquí incluyo tanto el caudal como la calidad de las aguas-, sino por la diversidad de temas y el tino para tratarlos. Ha sido muy entretenido leer buenas reseñas de libros que son, más que resenciones descriptivas o cíticas, verdaderos artículos intimistas sobre la experiencia misma de leer, al lado de opiniones sobre fotografías o caminatas por Madrid a la búsqueda de la reconstrucción de la memoria histórica urbana. Y claro, no he podido dejar de notar tu interés por la reconstrucción de esa memoria tan dolorosa de la España del siglo XX, y me congratulo por haber caido en éste, tu bitácora, y encontrar más de un punto de interés común o de experiencia compartida: el exilio.
    Al descubrirte nieto de Luis Hernández Alonso, la simpatía se convirtió en afecto y en muchas preguntas sobre los procesos de conformación de la conciencia que hemos vivido una serie de generaciones que, de una u otra manera, somos producto cultural de los exilios (el interior y el exterior) de manera paralela o escalonada. Yo no soy, genéticamente, producto del exilio. Pero la casa familiar (como la de muchos mexicanos) se abrió sobre todo al exilio valenciano y catalán, así que desde niño escuché, vi y compartí, la dura vida del trasterrado, pero también sus sueños y las formas alternativas de seguir luchando por ideas y convicciones en la vida cotidiana. Me eduqué en escuelas de exiliados donde enseñaban ellos, o sus hijos o sus nietos. Ahí me tocó dar a la vez mis primeras clases. La huella del trasterrado está presente en instituciones culturales y educativas con las que he estado relacionado. Mi propia profesión (la historia) fue completamente revolucionada con su llegada a fines de los treinta. En México, no podemos pensar en una teoría de la historia sin Gaos, o en una filosofía sin Zambrano, o en una historiografía sin Miranda, o en una educación sin los Landa…
    Pero bueno, Pablo, dirás que éste es un comentario que debíera ir en otra parte pues aquí se espera decir algo sobre la acuarela de Eduardo Vicente. No sé. Nunca la había visto. Pero verla me hizo inmediatamente recordar las visitas que hacía con mi madre, en la infancia, a las casas de algunos trasterrados: pequeños pisos plagados de recuerdos en cuyas paredes siempre había algunas cuantas acuarelas con paisajes de los pueblitos o de la gente vestida de paisano de la región correspondiente de la que era originario el habitante de la casa. Podría escribir más acerca de ello, pero hacerlo aquí me parece un exceso (es tu bitácora, no la mía). Gracias, Pablo, por todas estas anotaciones que dejas “colgadas” en la red.
    Saludos!

  3. sombraschinescas Dice:

    Al ver el cuadro me ha venido a mente las ilustraciones de los cuentos que me compraban cuando era niño, aquellos cuentos de siempre. Que bonito cuadro. Ojalá pudiera estar adornando una pared de (….) casa.

  4. IxcheL Dice:

    Casi puedo apostar que es tuya tal pintura ¿me equivoco acaso? Colores frío, trazos finos. Estudie aparte de arquitectura, artes plásticas y una de las técnicas en mi caso no logre dominar fue precisamente la acuarela (definitivamente no creo tener talento) logre dominar un par de técnicas. En la acuarela requieres precisión exacta en el trazo, delimitar por medio del agua y la pintura el contorno, crear el volumen etc. a pesar de no tenerla yo físicamente la pintura, puedo apreciar todo el detalle en ella.

    Se agradecen estos post y como siempre disfrutando tu bitácora. Un beso Pablo.

  5. eldoctorhache Dice:

    Inthesity: De acuerdo contigo. Además, Chinchón siempre me ha parecido un pedacito de Mancha o incluso de Andalucía transplantado al norte. Tampoco colgará en nuestro salón, tenlo por seguro. Un familiar que alguna vez ha hecho alguna compra en esa casa (¡él sí que puede!) recibe el catálogo y nos lo pasa.

    Cuauhtlácatl: Muchas gracias por tu articulado comentario. Si te parece, te contestaré por correo electrónico lo antes posible, pues tocas muchos temas en los que me gustaría y aun debería explayarme. Respecto a la acuarela, tus reflexiones me parecen muy acertadas. Es la clásica escena que uno querría llevar consigo al salir para otras tierras.

    Sombraschinescas: Sí es verdad que trae el recuerdo de aquellos años que, en la distancia, compartimos. Ya que no una pared, adorna desde ahora la esta bitácora, que es tan tuya como mía (y de todos los amigos que con su apoyo y aprecio la hacen posible).

    IxcheL: ¡Qué más quisiera que fuera obra mía, o por lo menos que estuviera el original en mi poder! Pero no, ni lo uno ni lo otro. Hice algo de dibujo; me pasé un verano en la bonita ciudad manchega de Almagro (cuna de parte de mi familia y de buenos amigos) copiando fachadas pétreas de casas hidalgas y diz que no se me daba mal. Pero ahí quedó todo. Quizá Apolo con sus Musas me llamó más que por el camino de la creación por el del disfrute de las creaciones ajenas. Y siempre he oído confirmado por los entendidos el notable grado de dificultad que encierra la técnica de la acuarela.

    Muchas gracias a los cuatro por tan interesantes reflexiones.

  6. omanero Dice:

    Perdón por el retraso en comentar, Doctor.

    No sé si viene a cuento o no, pero considero que la acuarela no está suficientemente valorada por estos lares. He oído decir de personas que conocen la pintura de primera mano que la acuarela es una de técnica difícil porque no permite los retoques.

    Lo óptimo es admirarla en vivo, pero lo que más me ha llamado la atención de la que muestras es la luz de las casas y el marco que el pintor ha construido alrededor y cómo dirige mi mirada hacia un único punto del que no puede escapar. Me recuerda a la Figura asomada a la ventana de Dalí, pero bastante menos pretenciosa.

  7. eldoctorhache Dice:

    Tienes razón, Omanero. Ni valorada ni en general muy cultivada, por lo que me parece. Y probablemente la razón estribe, entre otras, en la causa técnica que justamente apuntas: el no admitir retoques.

    Ese chorro de luz que entra fija y centra, en efecto, la mirada del espectador; no así necesariamente la de la mujer, que a ciencia cierta no puede decirse bien adónde mire, al quedar invisible su cara. A mí también, por afinidad en el tema y por contraste total en el planteamiento, me ha traído a la memoria la tan famosa mujer daliniana. Gracias por tus aportaciones, siempre tan certeras e interesantes.

  8. El misterio del santo franciscano « El jardín cerrado Dice:

    [...] En el mismo catálogo de Fernando Durán del que tomábamos la bonita acuarela titulada Mujer frente a ventana, figura una hermosa tabla de grandes dimensiones (198 x 138), adscrita por los técnicos a la escuela catalano-aragonesa del siglo XIV y por ellos titulada Santo franciscano con Santa Catalina de Alejandría y San Andrés. [...]

  9. Blanca Gallego Dice:

    Me gusta mucho esta acuerela, con sus tonos pasteles y su luminosidad.
    A eso me refería : cuando no tenga tantas cosas prosaicas atropellándose en mi cabeza podré leer claramente en ella las sensaciones que me producen tus notas y expresarlas mejor. Eso será cuando pueda pasar el tiempo muerto en mi mecedora… etc. etc. Un beso.

  10. eldoctorhache Dice:

    Efectivamente, se trata de dos rasgos muy destacables de esta acuarela.
    Y algo me dice que el tiempo pasado en la mecedora no será ciertamente muerto, sino muy vivo y productivo. Un beso.

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