La otra noche tuvimos ocasión de admirar esta espléndida y famosa película de 1955 del director español Juan Antonio Bardem, en la que la italiana Lucía Bosé, el argentino Alberto Closas y el uruguayo Carlos Casaravilla (espléndido “malo” de tantas y tantas inolvidables películas) están en su plenitud, al servicio de un guión modélico, espléndidamente filmado y justamente premiado por la crítica en Cannes. Y esta mañana hemos leído un interesante artículo de un cinéfilo estadounidense que acaba de descubrirla. Ello nos ha impulsado a recomendar vivamente su visión a quienes aún no la conocieran. Estamos seguros de que les gustará.






Noviembre 18, 2006 a las 9:54 pm
Pues ya ha tardado años en descubrirla. Yo si la ví no la recuerdo, pero lo más seguro que si.
Noviembre 19, 2006 a las 11:50 am
Supongo que si la hubieras visto, te acordarías de ella. Es lo que se suele decir una película “redonda”. Un saludo muy cordial.
Noviembre 19, 2006 a las 8:07 pm
No, no lo he visto tratare de buscarla en la Cineteca Nacional, sí la recomiendas es porque vale la pena buscarla.
Saludos buen fin de semana a ti Pablo.
Noviembre 19, 2006 a las 8:21 pm
Me halaga mucho que así lo consideres, IxcheL. Y yo a mi vez tengo la seguridad de que no dejará de gustar a una persona tan valiosa como tú. Buena tarde de domingo a ti que aún puedes disfrutarla.
Noviembre 21, 2006 a las 7:35 am
Tres cosas me llamaban mucho la atención de Bardem en la juventud: su excelencia como realizador (una delas tres B de oro del cine español), su militancia en el PCE y su constante lucha contra la censura. Y aunque no es tan buena como Muerte de un ciclista, mi segunda favorita es Siete días de enero.
Noviembre 21, 2006 a las 11:48 am
De hecho fue admirable en todas esas facetas. Y también si se tiene en cuenta que, como otros directores de la época, su formación no era desde luego cinematográfica. Lo que tiene “Muerte de un ciclista” respecto a otras buenas películas suyas es esa coincidencia “de gracia” entre director y actores, realmente única.