Un artista taoísta
No es que se defina abiertamente así el británico Andy Goldsworthy, que próximamente colocará una de sus instalaciones en el Palacio del Cristal del madrileño Parque del Retiro, pero todo su quehacer en medio de la naturaleza y con materiales tomados de ella parece abonar nuestra definición.
Goldsworthy «se va a los bosques», y con materiales que éstos le brindan construye en ellos obras efímeras en las que los propios elementos van actuando libremente hasta reintegrar la propia creación a ese entorno del que había partido. Las fotografía, y sólo en este soporte queda fijada su obra, abandonada desde el mismo instante de su creación a la lógica interna de la materia que la compone y a la de los agentes externos que van modificándola.
(Nada que ver, por lo tanto, con ciertos artistas españoles que mueren soñando con horadar montañas o que viven embadurnando de pintura árboles o rocas ante el rendido homenaje de la crítica y de las masas, igualmente necias —en este país tan enemigo de la naturaleza y de lo natural— en su atónita y estática admiración ante semejantes retablos de Maese Pedro).

Dice el artista en una entrevista que obra en nuestro poder:
Lo que intento hacer no es forzar, sino más bien permitir que las fuerzas existentes fluyan hacia la obra. Así que si llueve o hay viento, uso el viento, uso la lluvia, en lugar de tratar de oponer resistencia a estos elementos. Intento trabajar con ellos y ver los problemas como, en realidad, lo más interesante del trabajo. A veces, precisamente lo que ha sido un problema al hacer la obra, resulta ser lo más interesante. Y no debo combatirlo, debo trabajar con ello. Pero inevitablemente hay momentos en los que parece que estoy intentando forzar, y esos momentos son errores. Puedo ser muy perseverante —tengo que serlo para crear las obras—, pero la línea que separa la imposición de la perseverancia es muy fina. Y a veces simplemente no funciona como yo tenía pensado.







Julio 9, 2007 a las 6:27 pm
Recuerda mucho a los mandalas… ¡realmente bonito!
Julio 9, 2007 a las 6:50 pm
Mmm la verdad no lo conozco y ciertamente en esta parte del mundo no creo que tengamos le gusto de poder apreciar sus obras.
Nos leemos.
Julio 9, 2007 a las 7:24 pm
Maru: En efecto, aun no haciendo (por lo menos que yo sepa) referencia explícita al budismo, lo cierto es que muchas de sus obras tienen mucho de mandalas, y creo que se pueden considerar como tales. El mismo cuidado y respeto a lo natural que pone en su construcción lo confirma.
Peregrino: Desconozco la ubicación de todas sus obras. Sé que además de obras en bosques, también ha realizado instalaciones fijas en algunos museos del mundo y otras temporales como la que va a poner en Madrid. En Internet puedes encontrar, con todo, un amplio muestrario de su labor.
Gracias a los dos por vuestros amables comentarios, amigos.
Julio 10, 2007 a las 11:04 am
Lo desconocía. Lo de ceder a las fuerzas y el círculo como centro de gravedad, tiene también mucho en común con los principios de las artes marciales orientales; creo.
Como aconsejabas, he buscado por la red y he hallado ésta: al autor recreando su obra.
http://media.outnow.ch/Movies/Images/2001/RiversAndTides/movie.fs/06.jpg
Julio 10, 2007 a las 2:53 pm
En efecto, Juan, todo lo oriental, en sus diferentes formas, guarda en mayor o menor medida un principio de unidad, un denominador común.
La foto que has localizado yo por lo menos logro verla sólo con Snap Shots, pero al hacer clic en el vínculo no me sale. Creo que es uno de sus trabajos en forma de cúpulas.
Gracias por tu comentario y por la imagen.
Julio 11, 2007 a las 1:22 pm
Es una pena. Al final subí la imagen por mi cuenta de servidor y no da problemas de hot link. El problema está en que aquí no me deja adjuntar el link con el comentario (supongo que para evitar spam).
En la vista previa de snaps no se ve al artista enfrascado en su obra. En cualquier caso, gracias a ti me he enterado de su existencia y de su obra. Sea o no taoísta, me gusta. Gracias.
Julio 12, 2007 a las 9:50 am
Son inconvenientes técnicos para los que no me encuentro pertrechado… Pero sí es verdad que en la red he podido ver varias fotos del artista construyendo sus obras. Me alegro mucho de que te haya gustado y atraído. Hace una semana yo tampoco lo conocía. Así es la vida, ¿no? Nunca como en este caso viene al dedillo el adagio latino: “Ars longa, vita brevis”. ¡Qué gran verdad!
Julio 12, 2007 a las 10:05 am
Hola Pablo, me gustaría copiarte este artículo para mi serie de mandalas… ¿puedo?
Maru
Julio 12, 2007 a las 10:07 am
De mil amores, por lo que me respecta. Será un honor.
Un saludo muy cordial.
Julio 12, 2007 a las 10:07 am
En la red encontrarás varios más, hechos con guijarros, por ejemplo.
Octubre 14, 2007 a las 8:40 am
el artista interpreta las palabras , las imagenes, el sonido, ….y lo traansforma en su obra de arte.
Extiten paginas negras que quedan en la retina y las blancas? seran como las ve?
Noviembre 30, 2007 a las 1:31 pm
Me encantan todo lo que tenga que ver con lo efímero, es un símbolo de humildad y de aprecio por el entorno del que deberíamos aprender todos.
La megalomanía de perdurar en el tiempo y en el espacio nos está haciendo cometer verdaderas atrocidades y eso al final tiene un alto precio.
Magnífica obra. Gracias por mostrarla.
Noviembre 30, 2007 a las 7:40 pm
Estimada Remedios: Coincido plenamente, cómo no, en su opinión acerca del valor de lo efímero y natural frente a la megalomanía de tanta artificialidad actual.
Gracias a usted por su apoyo.
Julio 13, 2008 a las 7:58 pm
Me parece muy bello y delicado, recuerda a Long y sus pequeñas intervenciones en los paseos que realiza o a Nils Udo, un artista igual de efímero.
Recomendaré en mi blog este artículo; me parece muy adecuado. Pocas palabras para explicar un arte efímero, el resto deberá ser sensibilidad del espectador
Julio 14, 2008 a las 12:14 pm
Tienes razón, Vicente, en asociarlo a ese tipo de acrtividad artística.
Gracias por tu recomendación. Efectivamente, pocas palabras deben bastar para relatar lo efímero; a la sensibilidad del espectador queda encomendado todo lo demás.
Gracias por tu comentario.