Camille Claudel
Mañana martes se inaugura, en la madrileña Sala de Exposiciones de la Fundación Mapfre (Gral. Perón, 40), la exposición de esculturas de la tan genial como desventurada Camille Claudel (1864-1943), hermana de Paul Claudel, alumna, colaboradora y amante de Auguste Rodin. Al recibir hace unas semanas la correspondiente invitación, recordamos tener en nuestros anaqueles un libro —de esos que uno no sabe a ciencia cierta cuándo ni cómo anidaron en ellos— que narraba la historia de esa mujer valiente y genial. Se trata de Une femme, biografía de Camille Claudel escrita por Anne Delbée («Le Livre de Poche» 5959, Presses de la Renaissance, París 1983).
En este relato apasionado de la vida de una de las más grandes artistas de la modernidad, la autora se detiene en 1913, año en el que la escultora, abandonada por Rodin y sumida en una escalofriante espiral de miseria e inestabilidad psíquica, es internada en un manicomio del que no saldrá ya en sus restantes treinta años de existencia. Es, en efecto, en 1913 cuando Camille muere para el mundo. Pero cada capítulo de su vida, desde la infancia cómplice de sueños e ideales con su hermano Paul hasta su revelación como artista en los sucesivos Salones parisinos, es introducido por un breve pasaje de alguna de sus lucidísimas cartas escritas desde el manicomio de Montdevergnes.
Anne Delbée, que ya había llevado al teatro la vida de Camille, muestra una penetración fuera de lo común en los más íntimos repliegues psíquicos de su biografiada. Hay párrafos que condensan admirablemente sentimientos, inclinaciones y actitudes, como el siguiente, en el que se pone en evidencia el opuesto papel que madre y padre desempeñarían en la formación del carácter moral de la escultora:
Camille detesta a esas mujeres que no dicen nunca lo que les gusta o disgusta. Víctimas eternas, se sacrifican para siempre. Como han refrenado su alegría, no pueden dejar de sufrir. Tal es la barrera que han erigido ante el placer, que ni un plato ni una flor pueden despertar en ellas la más mínima complacencia. Todo lo que existe tiene forma de cruz. En el hondón del corazón, Camille agradece al señor Rodin que le haya transmitido el gusto del placer. Aunque lo habría encontrado sola… Ya desde pequeña se había jurado a sí misma llevar cada vez más lejos su búsqueda. Y es que existe un egoísmo que es una forma de salud. La reflexión que un día le hizo su padre se le ha quedado grabada en su memoria infantil: «Camille, di a los demás qué es lo que te gusta. El sacrificio puede alienar a cualquiera. Que los demás sepan lo que deseas realmente. No hay nada peor que el hecho de que alguien se sacrifique por ti. Un sacrificio no es un regalo para nadie. Es una forma intolerable de chantaje (págs. 223-224; traducción propia).
La biografía incluye, en un anexo, algunos pasajes de un artículo del crítico Mathias Morhardt, publicado en marzo de 1898 en el «Mercure de France». En él se recoge con concisión y exactitud esa idea de movimiento que acaso constituya la aportación principal y fundamental de Camille Claudel a las artes figurativas modernas:
Y es que si una pierna en reposo y una pierna que camina son dos cosas distintas, ¡cuánto más viva y verdadera resultará esta última! No cabe duda de que el movimiento deforma. Recurriendo a una comparación de la propia señorita Camille Claudel, entre una rueda que gira velozmente y una rueda inmóvil existe una diferencia esencial: la inmóvil es redonda, y sus radios están igualmente distantes unos de otros; la rueda que gira velozmente ya no es redonda, y carece de radios. Es como si el movimiento se hubiera comido —valga la expresión— la anatomía, el esqueleto mismo de la rueda. Análogamente, el movimiento alarga o encoge el cuerpo humano, cambia sus proporciones y, por consiguiente, descompone su equilibrio. De ahí el craso error de observación que supone considerar la anatomía de un cuerpo en movimiento como si estuviera en reposo… (pág. 516; traducción propia).







Noviembre 5, 2007 a las 9:50 pm
Umm Pablo, gracias por la información, me apasiona la obra de Claudel y de Rodin. Uno de mis rincones favoritos es su museo parisino, un rincón mágico.
Gracias,
Maru
Noviembre 5, 2007 a las 10:57 pm
La vida tan fuera de lo común de algunas mujeres me apasiona y entre ellas está la de Camille Claudel. Ese mismo libro está tambien en el estante de biografias de mi biblioteca. Pero lo más curioso es que cuando lo leí dejé marcada la página 223 con ese mismo pasaje que me llamó la atención y me gustó, por sentirme identificada con lo que expresa, creo que es muy cierto y real y estoy totalmente conforme con lo que dice. Y me ha hecho gracia ver que lo hayas destacado tu tambien. Un abrazo.
Noviembre 6, 2007 a las 12:28 pm
Maru: En efecto: juntos crearon un mundo mágico. Gracias a ti por tu comentario.
Blanca: Desde luego me ha encantado la coincidencia en el libro y, más aún, en ese pasaje concreto. Nada, que tenemos mucho en común (ya lo sabíamos, pero esto lo prueba irrefutablemente). Un abrazo (por cierto, te debo una llamada; de hoy no pasa).
Noviembre 8, 2007 a las 1:06 am
Hola Pablo,
Ayer dieron por la Cnn la noticia que tú nos adelantaste sobre esta exposición. Lástima que a mí me pille “un tanto” lejos.
Por cierto, si te nace,
http://elviajederiddhi.wordpress.com/2007/11/07/premio-blog-del-dia/
Saludos
Noviembre 8, 2007 a las 9:51 am
Hola, Juan. La verdad es que estoy deseando verla.
Muchísimas gracias por tu amable designación. Me ha hecho mucha ilusión recibirla, por venir de quien viene.
Un saludo muy cordial.
Diciembre 6, 2007 a las 1:04 am
HOLA:
HACE AÑOS SIGO LA HISTORIA DE CAMILLE CLAUDEL, SU VIDA ES TERRIBLE, Y DEJO MI TESTIMONIO ACA, .
SOY ACTRIZ, VIVI UN AMOR IGUAL AL DE CAMILLE, UN HOMBRE CASADO, IMPORTANTE, Y YO SU MUSA INSPIRADORA, ME ROBO TODO, EL ALMA, IDEAS, PUES TAMBIEN ESCRIBO, TODO.
Y UN PADRE EN COMPLICIDAD CON MI MAMA Y MI HERMANO QUE ERA MI GRAN COMPAÑERO, INTENTARON ENCERRARME EN UN PSQUIATRICO, 3 VECES, VINIERON A BUSCARME MEDICOS FORENSES Y POLICIAS, TODOS COMPRADOS POR MI PAPA, HOY HACIENDO JUICIO, POR TRATAR DE INTERNAR A UNA PERSONA SANA, SOLO PARA QUEDARSE SON UNA SUMA DE DINERO IMPORTANTE QUE LE DI A MI PAPA, HACE UN TIEMPO, CUANDO LA RECLAME, COMPRO GENTE, QUE DECIA QUE YO ESTABA PARANOICA, ALGUIEN DE LA JUSTICIA PUDO SALVARME , HOY VOY CONTRA TODOS,LOS QUE ME PERJUDICARON, ES TERRIBLE, PERO MI VIDA ES MUY PARECIDA,SOLO QUE ALGUIEN, TAL VEZ UN ANGEL, ME AYUDO.
Diciembre 6, 2007 a las 7:23 pm
Tremenda experiencia la tuya, Sophie, que nos enseña que casos como los de la desventurada Camille no son, por desgracia, monopolio del pasado.
Que la vida te sonría de ahora en adelante.
Un saludo muy cordial.