Eran vírgenes

No es la primera vez que señalamos en estas páginas algún dislate en la asignación de asunto o título a una obra de arte de las que saca a subasta la renombrada casa madrileña Fernando Durán. Si en el primer caso los peritos de la misma acogieron positivamente nuestras aclaraciones en torno a un impreciso santo franciscano (véase El misterio del santo franciscano 1 y 2: tranquilícese el lector, que no se tratan de películas generadas por el fenómeno Da Vinci), al comunicarles nuestra respetuosísima opinión sobre la Amaltea por ellos titulada Maternidad con cabra (¡!) no se dignaron de contestarnos… Pero como no hay dos sin tres, en el reciente catálogo de la Gran Subasta de Navidad cometen otra pifia.

Se trata del cuadro catalogado con el lote 427, de escuela francesa del siglo XVII, y pomposamente titulado por el experto de turno con el rimbombante título de Alegoría de las Artes y de las Ciencias al servicio de la Religión, así, todo mayúsculo y sonoro. He aquí la por otra parte muy interesante pintura:

Alegor�a de las Artes y de las Ciencias al servicio de la Religión

A poco que el atento lector examine el cuadro, verá que algo no cuadra (con perdón por el involuntario retruécano a lo Muñoz Seca) en el apócrifo título. Las Artes que ocupan la mitad derecha de la composición no parecen estar precisamente pensando en servir a la Religión, supuestamente representada por la figura de Cristo que perfora las nubes.

Detalle de la parte derecha de la composición

Más bien parecen estar —si se nos permite la expresión harto coloquial— corriéndose una juerga macanuda, de resultas de la cual la señorita de la izquierda ya está massielizada, valga el participio, y la de la derecha, que parece (pese a ser de mano francesa) querer empezar a arrancarse por sevillanas con una copa en la mano (luego veremos de lo que se trata en realidad), comienza también a enseñar, con expresión tomada de La corte de Faraón, «muchas cosas / de cintura para arriba».

Si por un momento apartamos nuestra casta mirada de tan licencioso grupito y la ponemos con continente alivio en el virtuoso conjunto de la izquierda, notaremos que las cinco señoritas que lo componen, con inclusión de las dos que estaban abstraídas con el libro y el compás y de la otra que leía por su cuenta, llevan todas ellas en la mano derecha una lámpara encendida, con su correspondiente llamita.

V�rgenes prudentes

En cambio, de las juerguistas de la derecha, sólo dos elevan empuñan lámparas, por lo demás apagadas; tres de ellas ni siquiera las tienen (la que toca el laúd está justificada, pues no debe ser fácil tarea; la borracha, ídem del frasco; la que sostiene el librito de cantos supuestamente licenciosos no necesita desde luego las dos manos para sostenerlo, pero precisamente a sus pies vemos, caída, su correspondiente lámpara).

En fin, y para abreviar: se trata, como nuestros lectores ya habrán colegido, de una curiosa representación de la parábola de las diez vírgenes o de las vírgenes prudentes y las vírgenes necias, narrada por Jesús en el Evangelio de Mateo (25, 1-13). Curiosa representación, eso sí, pues retrata a las vírgenes prudentes empleando provechosamente en el estudio el tiempo que dura la espera del esposo y las necias, por el contrario, perdiéndolo lastimosamente en francachelas. Pero nada de Ciencias (¡y menos aún de Artes, que salen bastante malparadas!) prestando servicio a la Religión.

Queda abierta la colecta para el envío a los expertos de tan famosa casa de una selección de libros del tipo Cómo mirar un cuadro y afines. Nosotros ponemos gustosos un euro. ¿Quién da más?

~ por eldoctorhache en 13/01/2008.

2 comentarios to “Eran vírgenes”

  1. Espero que no le tengas mucho aprecio a esta casa de subastas, pues la gente que trabaja en ella no es precisamente expertisisima. Y menos, los jees.

    Tan solo nos queda tragarnos los pensamientos y ya esta.

  2. Tranquila, Nuria, no tengo ni relación con esa casa ni particular aprecio por ella. La primera vez que me tomé la molestia de darles pistas para titular bien un cuadro (el del santo franciscano) fueron muy amables. A la segunda (la “Maternidad con cabra” de la que aún estoy riéndome) ni contestaron. A la tercera (estas supuestas “Artes y ciencias”) ya ni lo intento. Me basta el juego intelectual y reírme un poco para mis adentros de cierta tendencia, tal actual, a aunar “titulitis” e ignorancia.
    Muchas gracias por tu comentario.

Escribe un comentario