Por los ojos de Raquel Meller

Raquel MellerEn la madrileña sala Tribueñe sigue cosechando un merecido éxito la fantasía musical Por los ojos de Raquel Meller, con la que el autor teatral y director Hugo Pérez rinde homenaje a la que fue una auténtica leyenda del cuplé y de la canción española.

Con un reparto de seis actores-cantantes, encabezado genialmente por la completísima Maribel Per, que logra sin aparente esfuerzo no ya «bordar» el personaje, sino hacerlo revivir en la voz, en la actitud y hasta en el físico, vemos pasar ante nuestros ojos, jalonada por sus más emblemáticas creaciones, la parábola vital de la gran cancionista aragonesa. Que nadie espere, ahora bien, una obra dramática propiamente dicha: Hugo Pérez ha soslayado intencionadamente (¿tal vez en demasía?) algunas encrucijadas biográficas de carácter dramático como la de la nunca aclarada responsabilidad del marido de la cupletista, el escritor y periodista Gómez Carrillo, en la entrega de la infeliz Mata-Hari a las autoridades francesas. Hechos históricos tan importantes como el advenimiento de la Segunda República o la Guerra Civil reciben un trato elegantemente simbólico, incluso alegórico. Pero los ojos de Raquel y sus canciones parecen atravesar indemnes por todos esos avatares: y es que no a humo de pajas ha definido la obra su autor y director como fantasía musical, un rótulo que parece tomado (y no es casualidad en un enamorado del acervo musical español como Hugo Pérez) de aquellas geniales obras del género chico madrileño de finales de siglo, apodadas con pareja imaginación por sus castizos autores como pasillos veraniegos, fantasías cómico-lírico-bailables, y así sucesivamente.

Los seis actores, eficazmente dirigidos en lo musical y acompañados al piano por el maestro Mikhail Studyonov, hacen verdaderos prodigios al secundar la apretadísima sucesión de cuadros de canto, de baile o de actuación teatral con sus correspondientes y rapidísimas transiciones y cambios de escena y de vestuario, en un buen hacer y con un lujo que ya quisieran para sí compañías y teatros de mayor proyección y presupuesto. Destacan especialmente en sus sucesivos cometidos y papeles la simpática y brillante Belén González y el único actor masculino, Iván Oriola, un auténtico prodigio de versatilidad. Muy cuidada, también, la luminotecnia, a cargo de Juan Ramón Sánchez.

Dos momentos nos parecieron especialmente felices y nos emocionaron profundamente: en la primera parte, el canto del entrañable villancico catalán El noi de la mare, y, ya en la segunda, el brillante vals romántico de Doña Mariquita: Barcelona y Madrid, a fin de cuentas, un poco como la propia peripecia biográfica de Raquel Meller, que en Madrid cosechó triunfos meritísimos y que Barcelona considera, en buena justicia y con perdón de su natal Tarazona, como artista propia (¡dígalo, si no, su galana figura ante el Arnau de sus amores!).

Algún pequeño lunar en lo canoro (¿por qué correr tanto, piano y solista, en la bellísima y melancólica Flor de Te?) y en el rigor histórico (¡la quema de iglesias de la Semana Trágica no se perpetró al compás de Els segadors!) no empañan el balance de un espectáculo al que sin lugar a dudas le aguardan todavía, en Madrid y en toda España, muchísimas noches de éxito.

(La antigua postal de Raquel Meller que adorna estas líneas es gentileza de la amable propietaria de la galería de Flickr Vintage Times, a quien va todo nuestro agradecimiento). 

8 comentarios para “Por los ojos de Raquel Meller”

  1. cupletóloga Dice:

    Soy una admiradora de Hugo Pérez al que ya no quiero definir (como lo he hecho en otras ocasiones) como el “Amenabar del teatro” ya que lo supera en versatilidad y talento. “Por los ojos de Raquel Meller” es una obra muy recomendable para personas sensibles y amantes del género. La actriz protagonista es la viva imagen de la legendaria cupletista. Un acierto.

  2. eldoctorhache Dice:

    Viniendo de quien viene tan certero comentario -y no creo hacer nada improcedente desvelando la identidad de Cupletóloga: ¡Olga María Ramos!-, sobra toda otra palabra.
    Muchísimas gracias por tu lectura y comentario, que me honran sobremanera.

  3. Carmen Dice:

    Hola! Acabo de recibir tu mensaje en Flickr…. Qué pena que me haya perdido esta obra sobre la gran Raquel. Qué sorpresa al ver que el blog en cuestión está en wordpress, como el mío , en el que escribo no muy a menudo pero eso sí, cada vez que me apetece allá voy:D!

    Gracias por el detalle, qué atanto por tu parte, y si me lo permites, te añado a mi blogroll.

    Saludos.

  4. eldoctorhache Dice:

    No te la has perdido, Carmen, pues aún sigue en cartel. Y pásmate: sé de buena fuente que en marzo va a haber una función en la que se invitará a todas las señoras a ir a verla arrebujadas en el clásico mantón.
    Ya te admiraba por tu espléndida colección fotográfica; ahora empezaré a hacerlo también por tu bitácora, que agregaré lo antes posible, con tu permiso, a mis favoritos. Veo además que compartimos el amor a cosas tan pretéritas; que si Lubitsch, que si Verdaguer (adorados ambos), etcétera…
    Un saludo muy cordial, amiga.

  5. hugoperez Dice:

    Querido amigo.
    Solo dar las gracias, sinceras. Comunicarle que el rigor poetico sacrifica al histórico con sobrada intención (catalán me siento como ibero que soy, ya usted comprende la licencia).
    Su “Flor de te” ha vuelto al caudal de respiraciones y silencios. Mata Hari, que se yo, he intentado evitar el amarillismo de la situación… tengo mi teoria.

    Los dias 8 y 9 de marzo(120 años de Raquel) adelanto que habrá variaciones en el repertorio, figuración y una sorpresa final muy sentida.

    Un saludo afectuoso.

  6. eldoctorhache Dice:

    Querido amigo Hugo:

    Es un placer y un honor muy grande leer su comentario en esta bitácora que es desde luego la suya.

    Y concuerdo en que, en una obra de las características de la suya, es menester en más de una ocasión sacrificar, como dice, un rigor en aras de otro. No creo que, por mi parte y en lo que me atañe, me haga falta hacer profesión alguna de amor a mucho de lo catalán (música y literatura, pero también gastronomía, arquitectura y paisaje…: quien me conoce lo sabe y a quien no, ¿qué le importa?) para tan sólo apuntar esa pequeña impropiedad de acompañar un hecho histórico con un himno que no motivó éste ni remotamente. “Amicus Plato, sed magis amica veritas”, que dijo el sabio. Sé bien que usted conoce la historia; tal vez no necesariamente la conozca todo el público que va a ver su espectáculo y pase a interpretar la Semana Trágica como una afirmación de independentismo catalán, cosa que no fue de la manera más tajante (muy otros eran los protagonistas, muy otras las miras). De ahí mi observación.
    No sé en este momento si ya sonaría por aquel entonces la hermosa versión española del hermosísimo himno anarquista “A las barricadas” (compuesto, creo recordar, por un anarquista polaco en una cárcel) , pero si así no fuera, tal vez (apunto) sustituir la actual impropiedad con este ingenuo anacronismo respondería más y mejor al impulso que motivó aquella quema de iglesias y conventos. Y no restaría un ápice de belleza a la escena (musicalmente hablando, no hay comparación entre los dos himnos: el anarquista es de los que arrastran, si se descuida, hasta al más amigo del orden constituido; el otro, sólo a convencidos, en el mejor de los casos). Y baste ya con lo de los himnos, que es terreno resbaladizo en este atrabiliario país.

    Hablando ya de cosas más serias y de tomo, me alegro muchísimo de la recuperación del caudal “de respiraciones y silencios” que cita respecto a la sublime “Flor de te”. Creo que no seré el único en agradecerlo y en poder paladear así sus bonitas estrofas, que tan bien canta Maribel Per. Agradezco muchísimo, y me confunde realmente, el hecho de que mi observación haya sido tan bien acogida. Me siento muy honrado por ello también.

    Respecto a Mata Hari, tiene usted toda la razón… Ya lo hemos hablado, aunque me interesaría mucho conocer con mayor detalle su teoría al respecto.

    Gracias también por la primicia de la celebración del 120º aniversario de Raquel… como ella habría querido, sobre las tablas de un teatro tan entrañable como Tribueñe.

    Perdone este larguísimo comentario. Y reciba mi más afectuoso saludo y mi sincera enhorabuena por ese magnífico “work in progress” que es “Por los ojos de Raquel Meller”; un motivo, por cierto, que no es el menor ni el último de sus muchos y relevantes méritos.

    Un saludo muy cordial y agradecido.

    Pablo Herrero

  7. Carmen Dice:

    Querido Amigo,

    Ciertamente, sigue en cartel, pero yo no vivo en Madrid… me queda lejos. Quizá más adelante me decida a tomar el Ave, cuando todo vaya bien entre Barcelona y Madrid.. y entonces, ay sí que me iré por allí, a disfrutar de la noche Madrileña y de las tardes de galerías de arte, paseos en el Retiro… y es que solamente estuve en Madrid una vez y de paso tras un viaje al extranjero, y era muy pequeña.

    Gracias por tus palabras sobre mi bitácora. Está un poco abandonada… pero en un tris vuelvo a ella, pobrecita:-)

  8. eldoctorhache Dice:

    Querida amiga:

    Ten cuidado con el Ave hasta que esté bien rodado… Conozco un poco (gracias a mi pareja) el mundillo teatral barcelonés y estoy seguro de que la obra de Hugo sería muy bien acogida en él. Así se lo comenté personalmente hace unas semanas. He podido ver en Barcelona obras muy parecidas en su concepción, en espacios tanto alternativos (¡mi añorada sala Artembrut de Gracia!) como oficiales, y creo que teatros y públicos tienen la sensibilidad necesaria para apreciar una obra de la categoría de “Por los ojos de Raquel Meller”. Pero, como lo de Mahoma y la montaña, espero que si Raquel no viaja para allá, que Carmen venga para acá…
    Como verás, ya he colgado tu bitácora entre mis frecuentadas. Si aceptas el consejo, no te preocupes de la frecuencia y plantéate siempre la calidad, tal y como vienes haciendo en tus galería de Flickr.
    Un saludo muy cordial y agradecido, amiga.

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