¡Estudiantes!

¡Estudiantes!

Comprar libros viejos es lo que tiene: que al placer que en sí éstos aportan le acompaña de vez en cuando algún motivo adicional de grata sorpresa.

Hace unos días nos llegó, enviado por uno de nuestros proveedores de libros de lance, un volumen de recetas de los años 40/50 de G. Bernard de Ferrer, concretamente el dedicado a El arroz y el bacalao, y que forma parte de la «Biblioteca del Ama de Casa» que publicaba la barcelonesa Editorial Molino.

Pues bien: de entre sus páginas, cuidadosamente doblada en cuatro y tostada por el tiempo, pero primorosamente legible, se deslizó esta hoja de propaganda carlista estudiantil, fechada en febrero de 1959 e impresa, según reza el pie, por la Tipografía Tradicionalista de Valencia.

Más que contrario, nada más ajeno a nuestra tendencia política que el ultramontanismo carlista; con todo, el documento en cuestión no deja de ser un testimonio de antifranquismo y acreedor, como tal, a nuestro personal aprecio. Por eso nos permitimos transcribir su texto, deliciosamente anacrónico (¡faltaban sólo 9 años para 1968!):

 

¡ESTUDIANTES!

En los momentos actuales de gran responsabilidad para todos, pero, muy especialmente, para nosotros, los que nos formamos en las aulas de los centros docentes. La Agrupación Escolar Tradicionalista quiere hacer llegar a vosotros su voz, en la seguridad de que despertará un eco —sólo adormecido— en vuestros corazones.

España, por causas de todos conocidas, atraviesa circunstancias lastimeras, se enfrenta con problemas agudísimos que requieren urgentes medidas, soluciones eficaces.

El problema de España surge desde que la desvían de sus cauces históricos, de su conformación política tradicional, para aplicarle estilos y formas que se avienen mal con ella.

Es hora ya de reconocer y rectificar errores.

La Monarquía Tradicional, encarnada en un Príncipe aureolado por la legitimidad, exento él y sus antepasados de las culpas liberales; defensora acérrima de la Unión Católica de nuestra Patria; que aplique la doctrina social de la Iglesia; que imponiendo un principio de autoridad, respete la libertad humana, sin atropellos despóticos; que haga renacer, con verdad, el viejo principio representativo; que reconozca las libertades y autonomías de los municipios y regiones históricas y abra, en fin, sus brazos a una tarea de integración de los pueblos hispánicos, reanudando su afán misionero, para que todos emprendan la común aventura histórica en fraterna compañía: he ahí la solución cierta. Abrazaos a ella y laborad por su advenimiento.

Los últimos años han aletargado en la mayoría su inquietud política. Unos han adoptado su actitud inhibicionista, por la comprobación de la existencia de un orden, más o menos ficticio, pero cierto, en el que su vida privada se desenvolvía sin sobresaltos. No veían, o mejor, no querían ver, el transfondo que, tras aquel orden, se escondía… Otros, decepcionados de la tergiversación dada a sus aspiraciones y afectos, se han retirado a sus hogares y han abandonado todo quehacer político. Culpables y dignas de reprobación son ambas actitudes. No es ése el camino que la salvación de España requiere.

Hay que luchar. Que enfrentarse con la realidad y procurar, cada cual en su esfera, la adopción de soluciones.

Los momentos que vivimos no dejan lugar a vacilaciones, ni permiten apacibles despreocupaciones, colmadas de egoísmo. El estudiante, repetimos, está especialmente obligado a trabajar en este terreno, pues un día será el que ocupe cargos directivos.

¡Estudiantes! La Agrupación Escolar Tradicionalista os espera, os llama. No lancéis al vacío su llamada.

En la Agrupación Escolar Tradicionalista encontraréis un puesto. Ella os ofrece las doctrinas cuya aplicación requiere España, en ella formaréis un vigoroso grupo, que hará llegar su voz, joven y decidida, a las esferas que deben conocer cómo piensa el estudiante, y que deben atenderle, pues su obligación es proveer al bien de la Patria.

España esté en juego. Abandonad vuestro apoliticismo y meditad lo que más conviene. Después os uniréis a nosotros.

¡VIVA CRISTO REY!

¡VIVA ESPAÑA!

¡VIVA EL REY JAVIER!

¡VIVA DON CARLOS, PRÍNCIPE DE ASTURIAS!

Febrero, 1959

A. E. T.

4 comentarios para “¡Estudiantes!”

  1. Angel Olavide Dice:

    Hola Pablo

    Buena combinación esta de carlismo y gastronomía. A bote pronto creo recordar que el creador involuntario de la tortilla de patatas fue el mismisimo Zumalacárregui. No se si es leyenda pero en algún lugar leí la historia.
    Hablando de carlismo. En este papel del 59 ya se adivinan las pulsiones del carlismo contra el franquismo. La reformulación de los valores viejos, de la vieja democracía fuerista. Y una interpretación del sentido de los derechos humanos que luego Carlos Hugo y sobre todo su hermana Maria Teresa supieron llevar hasta sus últimas consecuencias y que provocaron la división del movimiento carlista en dos ramas, tragedia de Montejurra mediante. Mi padre constantemente me recordaba a su abuelo carlista de Estella-Lizarza que según la tradición familiar prefirió el exilio en Francia antes que la aceptación de la derrota. En el Pirala, la mejor historia escrita nunca de las guerras carlistas, ya se recoge la existencia de esas dos almas del carlismo: una cargada de sentido de la trascendencia, otra llena de un humanismo premoderno, casi feudal. No se la deriva actual de los movimientos carlistas. Me imagino que ya poco queda pero si me atrevo a afirmar que conocí a carlistas en los años 70 demócratas de los pies a la cabeza.

    Para que luego digan que las recetas de cocina son aburridas..

    Un abrazo

  2. eldoctorhache Dice:

    Querido Ángel: Gracias por tu comentario, tan valioso y esclarecedor. Desconocía lo de la tortilla y Zumalacárregui, pero sería un punto más a favor de tan bizarro general, cuya romántica figura me ha hecho siempre sentir simpatía por cierto carlismo llamémosle ilustrado, muy ajeno al de los famosos y terribles curas trabucaires.
    La fantástica obra teatral del ahora vilipendiado Foxá titulada “Baile en Capitanía” también contribuyó en mi infancia a darme una imagen idealizada y romántica de esas guerras y de aquellos tiempos, tan distinta de la no menos real del fusilamiento de la anciana madre de Cabrera, o de las barbaridades por éste cometidas en despiadada venganza por esta última iniquidad…
    Cuando, en 1986, volví de Italia para residir en mi Madrid natal, vi con sorpresa que algún grupo o partido carlista militaba en Izquierda Unida, lo que me causó el comprensible desconcierto. También sé algo (si bien confuso) de los intentos del pretendiente durante el franquismo por apelar a la opinión pública española. Hubo episodios -creo haber leído- bastante singulares, aun cuando el régimen trató de silenciarlos.
    Vuelvo a tomar el libro y me pregunto quién escondería esa proclama subversiva en un recetario. Afanes inútiles, pero ¡qué bien se vive con ellos!
    Un abrazo y gracias de nuevo por tu comentario.

  3. sombraschinescas Dice:

    Los libros son por usar un símil de la temporada como los huevos de Pascua… traen sorpresa. ;-)

  4. eldoctorhache Dice:

    En efecto, esta vez así fue; no es la primera ni (esperamos) tampoco la última. Las compartiremos siempre.
    Gracias por tu comentario y un fuerte abrazo.

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