Así no es Madrid… en el cine
Como se suele decir, el Ayuntamiento de esta desventurada ciudad se ha lucido con su recién clausurada exposición pomposamente titulada Así es Madrid… en el cine. O por lo menos con el catálogo de la misma, que persona muy querida ha puesto en nuestras manos, sabedora del interés que la temática despierta en nosotros y de nuestra proverbial pereza a visitar físicamente cualquier exposición por digna de aprecio que nos parezca.
A parte de las demasiado frecuentes erratas en los textos (¡el firmado por Concha Velasco habla de la escobera principal de los Jerónimos!), que acusan una revisión deficiente o más bien nula, hay unas cuantas localizaciones de escenas que constituyen errores garrafales, imperdonables en una exposición oficial que pretende levantar acta de la fructífera relación existente entre la más moderna de las artes y la Villa y Corte.
Pasaremos por alto las denominaciones vagas, del tipo «alrededores del Rastro», que denuncian el escaso o nulo esfuerzo hecho por los comisarios de la exposición (Antonio García-Rayo, Javier Domingo, Eduardo Alaminos) con vistas a situar muchas de las tomas expuestas. En la página 34, Rafael Rivelles en Murió hace quince años (1954) está en la calle Felipe V (al fondo se ve claramente el monumento a Felipe IV de la Plaza de Oriente), más que en unos difusos «alrededores del Palacio Real». En la página 66, correspondiente a El regalo de Reyes, de 1918, la escena superior (localizada por los curadores, en lo que constituye todo un alarde de precisión, «en el viejo Madrid») está rodada en la calle de Don Pedro, cuyo palacio del Infantado se distingue en primer término izquierda; vía pública que, por cierto, serviría de marco, más de cuarenta años después, para la sublime Mi calle de Edgar Neville.
Las páginas 126-127 nos traen una doble sorpresa. En la primera, la escena de La Revoltosa (1963), localizada según el catálogo en «calles junto a la iglesia de San Andrés», lo está precisamente en la de los Mancebos: no hay más que ver la cúpula de la capilla de San Isidro de la mencionada iglesia para saberlo. Otro tanto dígase de la foto correspondiente a Se necesita chico, del mismo año y en la siguiente página: el auto deportivo en el que viajan Lina Canalejas y Javier Cebrián, lejos de transitar por una imprecisa y nebulosa «periferia madrileña» (¡sólo faltaba que fuera valenciana o berlinesa!), lo hace por la calle Ramón y Cajal, a la altura de la colonia de hotelitos de Primo de Rivera; para más vergüenza de los habilísimos localizadores, destaca a la derecha el campanario de la espantosa parroquia edificada después de la Guerra en esa zona en el consabido y patriótico estilo seudoescurialense.
Centrémonos, en cambio, en tres disparates solemnes. En la página 156, la escena de La estanquera de Vallecas de Eloy de la Iglesia (1987) con la policía acorralando a los manifestantes ante el estanco de la protagonista, se dice localizada, perogrullescamente, en Vallecas, cuando nosotros mismos, con estos ojos que se tragará la tierra, la vimos rodar en la plaza de San Ildefonso, entre la calle Fuencarral y la Corredera Alta de San Pablo.
El segundo despropósito mayúsculo lo cometen los inefables autores del catálogo al localizar la escena de la almodovariana Laberinto de pasiones (1982), que reproducimos, en una supuesta «zona de Serrano». No hay tal, señores: es la calle San Millán, con el quiosco de prensa que hace esquina con la plaza de Cascorro, frente al actual banco de Santander, antiguo café cantante, por cierto. No por nada hemos comprado allí el diario a diario durante los años en que vivimos en la cercana calle de Rodas. Seguro que más de una marquesa se ha santiguado al ver de pronto encumbrados los barrios bajos al aristocrático nivel del barrio de Salamanca.
Pero los perpetradores de este cúmulo de errores e imprecisiones hecho catálogo no se detienen aquí, y en la página 144 cometen el mayor desliz que cabía esperar: en Cambio de sexo (1977) de Vicente Aranda, la jovencísima Victoria Abril estaría, según nuestros expertos en cine madrileño, sentada en la casticísima «zona de Las Vistillas». Pero, ¡ay de nosotros!, al contemplar la foto se nos cayeron los palos del sombrajo, que dijo el clásico: ¿no es acaso, la que en el fondo se divisa, una de las escalinatas de Montjuich, con la entrada a uno uno de los pabellones de la magna exposición barcelonesa de 1929?
Temblamos sólo al pensar qué sería de los autores de un catálogo titulado Así es Barcelona… en el cine si hubieran localizado una escena rodada en las Vistillas como filmada en el parque Güell o en la Font del Gat: ¿público ludibrio en las páginas de Avui? ¿proscripción de por vida de toda colaboración con la Generalitat? ¿destierro a los Monegros? Aquí no, nada de eso. Aquí, los supuestos expertos, a vivir del cuento y a cobrar del bote; las autoridades, a sacar catálogo y hacerse la foto en plan cultureta, que diría nuestro buen amigo Inthesity; los administrados, a maravillarse ante el empaque cultural de sus munícipes, y aquí paz, y después gloria. Y es que Así es Madrid, en efecto… Para que luego digan.








Marzo 24, 2008 a las 10:24 am
Bueno, bueno, me has dejado anonadado, por el control de que tienes de la ciudad- ya me gustaría- y por los desatinos de los digamos “profesionales” que han perpetrado el catálogo. Me da la risa, también, porque cuando mi amiga reservoirblog regalaba unos premios fictiios llamados Pumarines, en honor a ¿quien? uno de ellos fue a quien acertara donde se había rodado La Estanquera y te aseguro que la respuesta correcta se encuentra en Google. También me ha recordado un artículo que hizo el NY Times en el que sacaban pelis de Madrid y entre ellas metían Lucía y el Sexo, rodada en su imensa mayoría en Formentera y otras que también tienen tela marinera. Vamos que este es un libro que yo tendría pero voy a pasar. Si luego tengo tiempo, que en algún momento tendré, te enlazo en Madrid Me Mata, es que me has dejado “matao”.
Marzo 24, 2008 a las 5:31 pm
Gracias por tu comentario, amigo Inthe. Lo del NY Times, con ser grave, todavía tiene un pase, pero lo hecho aquí, ninguno. Acabo, por cierto, de ver un trocito de concurso en TV y decía el pródigo en dientes presentador que la escena de la estación del Dr. Zhivago se había rodado en Madrid (donde sí se reconstruyeron, en Canillejas, partes de Moscú). Y no: la estación fue la decimonónica de Soria (donde se rodaron muchos exteriores de campo), que se esperó precisamente a derribar (lástima de estación) a que se rodara la escena pertinente. ¿Por qué hablarán de lo que no tienen ni **** idea, y para más inri cobrando por ello?
Y te quedo desde ahora muy agradecido por tu enlace en MMM: me basta con la intención, pues considero todo un privilegio ser enlazado por ti (mi blog por el tuyo, que hay cada mal pensado…). ¡Gracias!
Marzo 25, 2008 a las 12:28 pm
Deberían nombrarte “cronista cinematográfico oficial” de la Villa de Madrid. Desde la muy cinematográfica plaza de Olavide, todos los días un rodaje por lo menos, asi lo solicitamos a las instancias municipales correspondientes.
Desde el cielo seguro que tambien lo pedirían Eloy de la Iglesia y Emma Penella por acordarte de una de sus grandes películas.
Marzo 25, 2008 a las 4:33 pm
dicho y hecho
http://www.madridmemata.es/madrid/03/25/desatinos-culturales/
Marzo 25, 2008 a las 5:20 pm
Espléndido trabajo. Casi estoy por comprarme la susodicha guía y consignar los dislates.
Desde luego, la cosa tiene bemoles.
Gracias.
Marzo 25, 2008 a las 9:02 pm
Hola Pablo,
he leido con una sonrisa tu artículo. Muy bien “desmontado”… Me gustó especialmente lo de “zona de Las Vistillas” en Montjuich…ja, ja.
¡A ver Concurso! ¿Quién sabe dónde rodó Almodovar la mayor parte de las secuencias de su fresco y horrendo primer largo Pepi, Luci Bom y otras chicas del montón?
Deje su respuesta.
Hasta pronto.
Marzo 25, 2008 a las 9:02 pm
Ángel: Tus alabanzas me confunden, y las tomo más como dictadas por tu amistad y simpatía, a las que correspondo gustoso, que como proporcionadas a la escasez de mis saberes, particularmente cinematográficos. Y ya que citas a Emma Penella, permíteme recordar una de sus grandes películas que, curiosamente, a nadie he oído recordar con motivo de su reciente desaparición, y que, si la memoria no me engaña, tiene unos magníficos y descarnados exteriores madrileños como los de la Cuesta de las Descargas: se trata del drama “De espaldas a la puerta”, de Forqué (1959). Una película dura, digna del neorrealismo italiano, en la que hacía un espléndido papel dramático la hija de quien los dramas los firmó con pistola… Y en la que Madrid luce tétrico y primitivo. Creo que tampoco esta película la recuerdan en el dichoso catálogo…
Inthesity: Siento que por contener un enlace tu mensaje quedara injustamente retenido por el sistema hasta que he podido sentarme ante el ordenador. Te pido mil disculpas, al tiempo que te doy las gracias, como ya lo he hecho en MMM, por la amable cita y referencia. Ojalá sirvan acciones como éstas, para que algo se mueva en las esferas no ya celestiales, sino municipales y espesas.
Polidori: Estimado nuevo compañero, ¿de raigambre byroniana? No quisiera contradecir a nuestro buen amigo Inthesity, que recomienda no comprar el susodicho catálogo, pero coincido en que la caza al gazapo tiene su “morbo”. Y hay bastante más que los aquí reseñados, lo aseguro. Por cierto, he visto su blog y no voy a tener más remedio que enlazarlo, pues sabe a gloria. Sobre todo ese “Comando Filológico” por usted fundado, al que “El jardín cerrado” se asocia desde ahora de todo corazón. Si se ha tomado la molestia de leer un poco de nuestros contenidos, ya habrá visto que algo de ello hay también aquí.
Gracias a los tres y un saludo muy cordial.
Marzo 25, 2008 a las 10:21 pm
Enrique: Nuestros comentarios se han debido de cruzar. Gracias por tu aprecio. Y, respecto al concurso, dejaremos que los lectores se explayen, ¿no?
Un saludo muy cordial.
Marzo 26, 2008 a las 1:15 am
Lo peor de todo es que lo que está escrito “va a misa” y como nadie se molesta en rebatirlo (bueno, en este caso tú sí lo has hecho), con el paso del tiempo estas falsedades se van repitiendo y acaban apareciendo como verdades indiscutibles. Dentro de unos años si te atreves a desmentir lo de las Vistillas, el que queda como un mentecato eres tú. He descubierto este blog gracias a MMM. Entraré más a menudo. Saludos de un madrileño “exiliado”.
Marzo 26, 2008 a las 9:22 am
Es muy cierto lo que afirma, Don Bernardino, sobre todo en una época como la nuestra en la que, pese a innegables y fabulosas ventajas, olvidadas ya por gran parte de la población las fuentes documentales auténticas, el máximo y supremo criterio de referencia es la frecuencia en Google o lo que diga la Wikipedia, realizada no por expertos sino por cualquiera. Se trata, pues, de una lucha ímproba, posiblemente perdida ya de antemano, pero no dejaremos por ello de darla.
Muchas gracias por su aprecio de nuestras páginas. Y no se preocupe por lo del exilio. Aquí abundamos los madrileños exiliados interiores, que, si se nos permite el símil con los de la Guerra, no sufrieron menos que los del exterior, sino más bien todo lo contrario…
Un saludo muy cordial.
Marzo 26, 2008 a las 8:27 pm
Hola.
me llamo Cristina Pinilla y soy redactora en la agencia de noticias Europa Press. Quería saber si me podríais escribir y darme vuestro teléfono para escribir un articulillo sobre esto que habéis publicado, que me parece muy interesante. Muchas gracias.
Marzo 26, 2008 a las 8:37 pm
Estimada Cristina: Ya le he escrito por lo privado respondiendo a su amable solicitud.
Un saludo muy cordial y gracias por su interés.
Marzo 27, 2008 a las 11:36 pm
Vaya, veo que no ha tenido ningún eco mi propuesta. Otra vez será.
Saludos.
Marzo 28, 2008 a las 9:43 am
Pues no parece que nadie se haya atrevido, Enrique. Yo tampoco, porque no la he visto. ¿Por qué no nos lo explicas? Gracias por adelantado.
Un saludo muy cordial.
Abril 13, 2008 a las 2:54 pm
Le mando el artículo sobre el tema, como quedamos. De todos modos, ya está colgado en bastantes páginas web, entre ellas la de El Mundo.es. Seguro que le gusta ver su nombre ahí… Un saludo y muchas gracias por todo.
El catálogo de la muestra ‘Así es Madrid… en el cine’ está plagado de erratas y localizaciones equivocadas
Llega a ubicar una escena de ‘Cambio de sexo’, de Vicente Aranda, en las Vistillas a pesar de que la película fue rodada en Barcelona
MADRID, 13 (EUROPA PRESS)
El catálogo editado por el Ayuntamiento de Madrid sobre la exposición ‘Así es Madrid… en el cine’, que ha tenido lugar en el Centro Conde Duque hasta el pasado 11 de marzo, está plagado de erratas y de localizaciones equivocadas, llegando incluso a ubicar una escena de ‘Cambio de sexo’, de Vicente Aranda, en las Vistillas a pesar de que la película fue rodada en Barcelona.
Pablo Herrero, un madrileño aficionado al celuloide y gran conocedor de la geografía capitalina, explicó a Europa Press que “es sangrante que la producción y edición del catálogo se haya cuidado tan poco, con tantas erratas, porque en un libro institucional parece poco serio”.
En su bitácora ‘El Jardín Cerrado’, Herrero cita algunos ejemplos de errores tipográficos, como uno en un texto firmado por la actriz Concha Velasco donde se habla de la “escobera principal de los Jerónimos”, en lugar de la escalera.
Sin embargo, lo peor del documento es “que la mayoría de las localizaciones de los pies de fotos que acompañan a las fotografías son vagos e imprecisos porque los responsables no se han molestado en ubicarlos con precisión”.
Y es que las referencias “alrededor del Rastro”, “en el viejo Madrid” o “en la periferia” son habituales en el catálogo, incluso cuando se refiere a fotogramas rodados en escenarios muy conocidos de la ciudad como la calle de Felipe IV, con su estatua, o los hotelitos de la colonia Primo de Rivera.
Pero las mayores “meteduras de pata”, según Herrero, son la localización de ‘La estanquera de Vallecas’, de Eloy de la Iglesia, en el famoso distrito popular, cuando la escena se grabó en la plaza de San Ildefonso, “donde estuvo el montaje un montón de meses”, tal y como recuerda el aficionado; o ‘Cambio de Sexo’, de Aranda, donde los expertos sitúan a Victoria Abril en las Vistillas cuando “es evidente que está en las escaleras de Montjuïc, en Barcelona”.
“No se han molestado mínimamente en buscar los nombres de las calles o las zonas concretas, y en verificarlos. El catálogo está hecho por gente que se las da de expertos y se ve que es una edición hecha a prisas, sin corregir”, criticó Herrero.
CATÁLOGO MUNICIPAL
El catálogo forma parte de la apuesta de la delegada de Las Artes del Ayuntamiento de Madrid, Alicia Moreno, por potenciar el apoyo municipal a esta parcela, con otras publicaciones como ‘De Madrid al Cine’, ‘Una pantalla capital’ o ‘Madrid en el cine en la década de los 50′.
En el libro se incluyen textos de los comisarios de la muestra Eduardo Alaminos, Antonio García Rayo y Javier Domingo, junto con colaboraciones de los realizadores Basilio Martín Patino, Javier Aguirre y Carlos Saura. También colaboraron los actores José Luis López Vázquez, José Sacristán, Irene Gutiérrez Caba y Concha Velasco, así como el artista Eduardo Arroyo.
El objetivo de la exposición, que contaba con más de 200 fotografías y carteles así como material audiovisual y tres proyecciones, era subrayar la relación entre la creación cinematográfica y la ciudad, y analizar en profundidad la representación que de la capital se ha hecho en la historia del séptimo arte desde 1918 hasta hoy día.
Abril 14, 2008 a las 4:04 pm
Estimada Cristina: Le quedo muy agradecido por haber dado difusión a mi pequeña protesta por este nuevo desaguisado de las autoridades (¡!) culturales (¡!) madrileñas.
Ojalá sirviera para impedir nuevos desatinos.
Un saludo muy cordial y agradecido.