¡Concretemos!
Hace precisamente 80 años, en el número de marzo de 1928 de «El Presidencialista», órgano de la juventud republicana presidencialista de España, nuestro abuelo materno Luis Hernández Alfonso, director de dicha publicación, firmaba un artículo en el que propugnaba una definición de la estructura de la República por la que él y tantos españoles luchaban bajo la dictadura de Primo de Rivera y mostraba su desacuerdo —y el del Partido Republicano Presidencialista de España— con cuantos creían que bastaba con invocar el fetiche de una República indefinida para resolver los males de España. Creemos que el tiempo le daría, por desgracia, la razón, pues en gran parte el cambio de régimen de 1931 tuvo mucho de nominal y simbólico, y la oligarquía que medró a la sombra de la Monarquía cambió pronto y sin demasiado esfuerzo la corona real por el gorro frigio con tal de mantener e incrementar sus beneficios e intereses.
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