Blindandoa

Mapa del pa�s de OzEn la sección Café con… de «El País» de hoy, el industrial italiano Ernesto Bertarelli, patrón del Alinghi, el barco ganador de la reciente Copa de América, preguntado sobre el porqué del nombre de su embarcación, rememora con una sonrisa (y en su respuesta y sonrisa se palpa el natural pudor que a casi todos nos asalta al hablar de nuestras vivencias infantiles): «Es una historia muy íntima y que se remonta a mi infancia. Alinghi era una palabra que inventamos con mi hermana para referirnos a un amigo invisible».

Ello nos ha llevado a rememorar, a nuestra vez, nuestros primeros años de vida, cuando, con nuestra hermana, tres años menor que nosotros, dimos en inventarnos no ya un amigo invisible, sino un país imaginario: Blindandoa. Inútil sería —imaginamos— toda investigación acerca del porqué del nombre en sí. Tal vez la terminación en oa nos sugiriera un país exótico, y por lo que respecta a la raíz de su nombre algún psicoanalista fácilmente insistiría en el concepto y acción de blindar, por mucho que ni nuestra hermana ni nosotros conociéramos en aquella época el significado de este verbo…

Lo cierto y real es que Blindandoa fue, durante unos años, nuestro país y mundo ideal. Trazábamos mapas de él, que lo hacían extrañamente semejante al de la provincia de Soria —tierra en la que pasábamos nuestras vacaciones—, que figuraba en un precioso atlas de la editorial Aguilar, regalo de nuestro abuelo materno. Y precisamente en las inmediaciones de Soria, en una piscina recoleta, campestre, silvestre y hasta rupestre cercana a El Monjío, guardada por un anciano pastor de porte y tez numantina y cuyas aguas heladas procedían de una cascada, pasábamos los dos gran parte del aburrido tiempo destinado a la preceptiva digestión anterior al baño (¡dogma familiar donde los hubiera!) arreglando y componiendo nuestra utópica nación. Hasta un juguete consistente en un completo supermercado lleno de frutas, barras de pan, conservas y botellas de leche se convertía, por arte de birlibirloque, en el principal negocio de la capital de Blindandoa, los precios de cuyos artículos fijábamos día tras día con arreglo a Dios sabe qué criterios…

¡País de Blindandoa! A estas alturas de nuestras vidas y respectivos patrimonios, dudo seriamente de que podamos algún día bautizar un barco con tu nombre. Pero quedarás siempre, en el poso del recuerdo de estos dos hermanos, como el mundo feliz en el que vivieron lo mejor de sus primeros años.

(El artículo citado puede leerse aquí: Alinghi fue el amigo invisible de mi infancia. El mapa del imaginario país de Oz que ilustra estas líneas procede de la bitácora Strange Maps).

2 comentarios para “Blindandoa”

  1. Carlota Garcinúñez Dice:

    Blindandoa es sin duda una excelente denominación para un lugar especial.Me alegra saber que al menos lo sea en su recuerdo.Ya lejos de la infancia y,la verdad,no exenta de cierto pudor,debo confesar que yo también he creado mi propio país imaginario.A consecuencia de las nefastas secuelas que deja tras de sí toda mudanza,el mío ha llegado a encontrar incluso un lugar físico,inserto en el mapa de un gran globo terráqueo.Me pareció un buen modo de arreglar el desaguisado,a la par que otorgaba un dimunuto espacio a mis sueños.Eso sí,me niego a dar el nombre del sitio…Ya sería demasiado.

    Saludos afectuosos,

    Carlota.

  2. eldoctorhache Dice:

    Estimada Carlota: Pido disculpas, ante todo, por el retraso en contestar a éste y a los demás comentarios que habéis colgado en esta bitácora que es vuestra. De vez en cuando los clientes me obligan a un maratón vespertino-nocturno-matinal de traducción, y éste ha sido el caso que me ha mantenido atado sí al ordenador durante casi 24 horas, pero imposibilitado, por cuestión de tiempo, a realizar otras actividades si menos remunerativas en lo económico, muchísimo más gratas por otros conceptos.
    Me alegra mucho que cultives, incluso con ese comprensible y pudoroso secreto, tu país imaginario. Ayuda mucho, y créeme que los efectos se ven y se palpan. Y en el mío, que ya no es Blindandoa, pues éste es sólo del recuerdo, hay muchas personas como Atticus…

    Un saludo muy cariñoso a ti también.

    Pablo

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