Retrato de pupila con tutor
En este retrato, hallado recientemente en el archivo familiar, figura nuestra bisabuela —madre de nuestra abuela materna— María del Prado Filomena Cárdenas Núñez de Arenas, más conocida por su segundo nombre de Filomena, nacida en 1874 en Almagro. Era hija de un veterinario militar, D. Inocencio Cárdenas Donoso, nacido en Valenzuela de Calatrava y que llegó a ser primer ayudante del general Prim. De ahí la simpatía con que siempre gozó en nuestra familia la tristemente malograda dinastía saboyana.
Tras morir joven la madre de nuestra bisabuela, el tatarabuelo volvió a casarse… con el ama de llaves, como en un folletín de la época. De ella (de la ex ama, no de la época) tendría otra hija. Poco duró también el segundo matrimonio, pues el tatarabuelo se volvió loco (caso no demasiado raro en la familia) y acabó sus días en el manicomio de Ciempozuelos. Muy joven, pasó pues a vivir nuestra bisabuela a Madrid, en casa de una tía suya, la tía María Ignacia, que fue para ella una verdadera madre. El atildado y maduro señor de la foto es el tutor que cuidaba de los intereses y de la educación de Filomena, D. Francisco Gómez.
La foto fue realizada en el estudio Almayso (Almayso Fotógrafo – Ampliaciones, reproducciones y fototipia – Teléfono 3.079), ubicado en el número 29 de la madrileña calle de Amaniel. Aunque no está fechada, suponemos que data de los años 1890-1895. El reverso del retrato lleva sendas dedicatorias de tutor y pupila a la tía María Ignacia:










Gracias por compartir este documento de vuestro archivo familiar y por situarnos en las circunstancias de las personas que en él aparecen. Me resultado sorprendente la imagen, la caligrafía y el texto de Filomena Cárdena y también ese número de teléfono
Un abrazo,
juan
¡Qué alegría leerte, Juan! Muchas gracias por tu comentario. Quienes no tenemos descendencia y amamos los recuerdos familiares no tenemos más remedio que asegurarles un poco más de vida por medios como éste, pues a saber dónde acabarán tantas fotos, cartas y recuerdos una vez muertos nosotros. Y si ello da pie, como en este caso, para apuntar algún dato de microhistoria familiar, mejor que mejor. Celebro muy mucho que te interesara. Y el teléfono, en efecto, hace añorar tiempos pretéritos en los que con cuatro cifras bastaba y sobraba…
Un abrazo muy fuerte, Juan.
Pablo
Evocador retrato de familia!…Qué poco se parece a los extraibles “archivos adjuntos” insertos en la actual cámara digital.Esos que vienen a exhibirnos imágenes de bodorrio hortera,vacación enlatada y demás despropósitos congelados para la posteridad,o no.
Por cierto,el de mi bisabuela Mercedes es impagable,ataviada con negra mantilla,como decía el romance de la reina que tenía su mismo nombre;eso sí,de distinto color,mantilla y señora.Tampoco falta la consiguiente dedicatoria:”En prueba de mi cariño”,casi exacta a la que aquí podemos ver.
Puestos a elegir,sin duda,me quedo con el sepia.Nostálgica que es una!
Un fuerte abrazo de su amiga Carlota.
Querida amiga Carlota: ¡Cuánto bueno por aquí! No sabe la alegría que es saber de Ud. Celebro que la foto le guste; ni que decir tiene (Ud. ya lo sabe) que coincido en todo lo que dice en su acertado e interesante comentario. ¡Lo que va de este elegante sepia a las modernas fotografías! Me encantaría poder ver la foto de su bisabuela, si no fuera mucho pedir. Lo que sí le puedo prometer es que pretendo ir colgando aquí más fotos de familia de las que salgan de las añejas cajas en que se encuentran. Y lo prometido es deuda.
Un fuerte abrazo también para Ud. de este su amigo.