Cantares

Julio 14, 2008
Cantares 1

Cantares 1

Cantares 2

Cantares 2

Como su título indica, se trata de una serie de coplas de aire popular (9 cuartetas y 1 seguidilla) y contenido moral que el escritor y periodista republicano Luis Hernández Alfonso compuso para su hija Consuelo Hernández Rodríguez, a la sazón de nueve años de edad, en la Cárcel «La Campana» de Granada el 19 de noviembre de 1940.

Su manuscrito, recientemente recuperado, se conserva en el archivo familiar.

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Música para nuestra despedida (1)

Marzo 27, 2008

Somos conscientes de lo surrealista que resulta el humano deseo de programar las propias exequias, como si el finado tuviera el don de percibir lo que a su alrededor aconteciera y disfrutar de ello (o subirse por las paredes, según casos). Pero no tiemblen nuestros seres queridos: con tal de que envíen nuestra miserable carcasa a la Facultad de Medicina para experiencia de futuros galenos (¡no tanto por una decimonónica, positivista veneración de la Ciencia, que también, sino en gran parte por miedo insuperable a despertar de una muerte aparente en pleno horno crematorio!), quedan cumplidos y dispensados de toda otra fúnebre obligación para con nuestros tristes despojos.

Lo que sigue y seguirá, si así los dioses lo quieren, en éste y sucesivos artículos de la serie Música para nuestra despedida, cabe más bien concebirlo como un muestrario de melodías que la vida nos ha metido en el hondón del corazón y que nos gustaría que también nuestros seres queridos disfrutaran al recordarnos. Vamos, una suerte de testamento musical (pues música —es decir aire— será prácticamente lo único que podamos dejar) en el que, como en toda testamentaría, lo importante no es el testador, sino la herencia. Aunque igual habríamos podido titular, más sensibleramente, Música que nos hace inevitablemente llorar, o, más vulgarmente, Música que nos pone la carne de gallina.

Una última advertencia: el orden de aparición de las piezas no establece jerarquía alguna entre ellas. Las iremos consignando al compás de lo que la memoria y el azar, ayudados en su caso por Radio Clásica (nuestra radio de cabecera), nos vayan evocando.

Empezaremos por una pieza de Joaquín Turina. Se trata del primer movimiento de su Trío n.º 2, op. 76, en Si menor, para piano, violín y chelo, estrenado en 1933. Tras un brevísimo Lento de tres compases a modo de introducción, surge, en Allegro molto moderato, un tema arrollador, digno de un Franck o de un Brahms, que cantan las cuerdas y sucesivamente el piano. Le seguirán un Allegretto de clásica estampa española de la elegantísima marca de la casa y un Lento de evocador porte andaluz. El movimiento termina recuperando brevemente el Allegro molto moderato y el Allegretto iniciales.

De entre las dos versiones presentes hasta la fecha en YouTube, hemos optado por la siguiente, protagonizada en las cuerdas por Madalyn y Cicely Parnas (el nombre del pianista no aparece en los créditos). Aunque tal vez quepa reprocharles cierta velocidad, su versión nos parece bastante mejor que la del Pittsburgh Piano Trio, lenta hasta la extenuación.

Por nuestra parte, nos permitimos recomendar la versión, editada por el sello Ensayo, que el Trío de Madrid, formado por Joaquín Soriano, Pedro León y Pedro Corostola, grabó en 1982 en el Auditorio Manuel de Falla de Granada, adquirible en el sitio de la Editorial Tritó.


La aterradora revisi[taci]ón de la infancia

Enero 15, 2008

En interesante reportaje que publica en el último dominical de «El País» Boris Izaguirre sobre el escritor Juan José Millás, dice este último acerca de la infancia:

La columna vertebral de toda existencia es la infancia. Allí se gestan todos los elementos del resto de tu vida. Es aterrador revisarla, o aceptar que ella vuelva a ti el día más inesperado. Lo hace, tenlo por seguro, vuelve, te enfrenta, te machaca. Y se va para volver otra vez.

Lo último, por cierto —y el apunte es nuestro—, diferencia radicalmente la infancia de la juventud. La reflexión de Millás transmitida por Izaguirre nos ha impresionado doblemente al encontrarnos leyendo en estos prolegómenos del año un acertadísimo regalo de una persona muy allegada: el primer volumen de las memorias de Carlos Castilla del Pino, titulado Pasado imperfecto, en el que el ilustre médico y humanista revisita su infancia y adolescencia en su San Roque natal, ya en vísperas de la Guerra Civil. A estas alturas de la vida, nosotros también nos sentimos llamados por fin a enfrentarnos (pues de enfrentamiento se trata: no lo dudamos) a nuestra infancia. Y tal vez algún fruto de esa cruenta revisitación se cuele por entre las flores y las hojas de este jardín no tan cerrado…


Bajo el embrujo de una canción

Enero 2, 2008

Hemos terminado 2007 y empezado 2008 bajo el embrujo de una canción. Precisemos que nuestras aficiones musicales y canoras se inclinan desde siempre, irremediablemente y con algunas muy queridas excepciones, por el género tradicionalmente denominado «clásico». De vez en cuando, sin embargo, el azar quiere que unas notas y una voz nos sacudan los sentidos y despierten nuestra emoción.

Es el caso de la malagueña Diana Navarro y su Mira lo que te has perdío. Con su malagueñísimo porte (abanico incluido), su fina estampa andaluza y una voz de las que hacía años que no se oían, nos sirve una canción que embruja y envuelve, con unas modulaciones que nos traen a la memoria (no se olvide que somos italianos de adopción) las de Antonella Ruggiero, la solista del grupo genovés Matia Bazar, en otra canción que, ¡hace exactamente un cuarto de siglo!, se nos quedó también prendida —y para siempre— en el alma: Vacanze romane.