Una conclusión para empezar bien la semana

Diciembre 10, 2007

No todas las semanas comienzan permitiéndole a uno leer pensamientos como el siguiente, leído esta mañana durante el desayuno:

He llegado a la conclusión de que el logro máximo de la inteligencia es la ética y su realización práctica, que es la bondad.

Sólo la negrita es nuestra. La frase, del catedrático de Ética José Antonio Marina, en entrevista que publica hoy «El País».

Una conclusión para empezar con buen pie el día, la semana… y toda una vida.


«El banquete de la vida»

Noviembre 8, 2007

La Editorial Sintra, radicada en Barcelona, acaba de publicar una nueva edición de una obra del que es considerado el abuelo del anarquismo español: el toledano Anselmo Lorenzo Asperilla (1841-1914). Titulada El banquete de la vida, lleva como subtítulo Concordancia entre la naturaleza, el hombre y la sociedad. Publicada por vez primera en 1905, se articula en una completa serie de breves estudios (El derecho a vivir, Tierra, Agua. Aire, Hombre, Estudio, Trabajo, Producto, Necesidad, Satisfacción, Solidaridad, Vida, Amor, Balance, Arte, Ciencia, Felicidad, Humanidad futura, Agotamiento de la Humanidad, La muerte es la vida) que van desde la Naturaleza al hombre y desde éste a la sociedad.

Permítasenos entresacar de entre ellos algunos pensamientos muy ilustrativos del ideario humanista del anarquismo de Anselmo Lorenzo y, a nuestro juicio, completamente vigentes:

Vivir es el supremo derecho y el gran deber que contraemos por el hecho de ser. Armonizar ese derecho y ese deber en nosotros mismos y en las relaciones de cada individuo con el resto de nuestra especie. Ése es el objeto de la sociedad humana (cap. I).

Es, pues, la solidaridad, el concurso de todos a la insuficiencia de cada uno, refluyendo asombrosamente beneficiada y abundante sobre individuos y colectividad (cap. XI).

Mientras la lucha por la existencia dirige indiferentemente al progreso o al retroceso de la evolución, según sean las circunstancias y el impulso recibido, la práctica de la ayuda mutua es el gran agente que dirige siempre hacia el desenvolvimiento progresivo. Es el factor del progreso de la evolución (cap. XVI).

La Tierra, este mundo que habitamos, libre de las fantasías del Génesis y del Apocalipsis bíblico, y nuestro propio ser humano, que, en su delirio de grandeza antropomórfica, se adoró en el tipo divino forjado en su fantasía, sometido como cosa secundaria a las vicisitudes del medio de subsistencia, queda reducido al rango que le corresponde en la escala zoológica, no siendo [...] sino una forma de evolución pasajera de la substancia y de la energía infinitas y eternas (cap. XX).

El pequeño volumen, al que con gran acierto acompañan las hermosas cabeceras y cubierta de la edición original, obra de F. Sacristá, se enriquece con un Prólogo Introducción y un Esbozo biográfico de Anselmo Lorenzo debidos a la competente pluma de Manel Aísa. Eventuales pedidos de ejemplares (al precio unitario de 8 € + gastos de envío) pueden cursarse a la siguiente dirección de correo electrónico: editor@editorialsintra.com

Algún día habrá que recordar las figuras y divulgar nuevamente las obras de los muchos benefactores de la Humanidad que, más por su desgracia que por su fortuna, nacieron y vivieron en un suelo como el español, mucho más apto a engendrar caciques y espadones que espíritus ilustrados y benéficos como un Jovellanos, un Giner de los Ríos, un Arturo Soria…. o un Anselmo Lorenzo.


Pecados

Julio 6, 2007

Los siete pecados capitales, del Bosco (Museo del Prado)El debate que enfrenta a los españoles —que parecen condenados ya sin remisión a perpetuar las dos españas famosas— ante la nueva asignatura de Educación para la Ciudadanía, es, como cabe esperar de un país que va perdiendo los pocos matices que en su día tuvo, maniqueo y maximalista: los laicos a defenderla a capa y espada (con tal de ir contra la Iglesia y el PP), y los católicos a oponerse a ella a machamartillo (con tal de ir contra el laicismo y el PSOE). Por eso nunca se agradecerán lo suficiente posiciones como la que expresaba el escritor Eduardo Mendoza en una columna publicada en «El País» del lunes 2 del corriente.

En ella, al tiempo que critica —justamente según nuestro criterio— a la Iglesia por su llamada a la objeción de conciencia y a la desobediencia civil contra la nueva asignatura, también condena el hecho de que esta materia se haya concebido más (si no exclusivamente) como una serie de imperativos conductistas políticamente correctos que como ocasión para propiciar una formación profunda y realmente moral del individuo.

Dice, entre otras cosas:

Bien está combatir la homofobia y el racismo y afear al que habla a gritos por el móvil en el autobús, pero también es importante denunciar la ira, la lujuria, la gula, la avaricia, la soberbia, la envidia y la pereza, los sietes ilustres pecados capitales que subyacen, por ejemplo, en la violencia de género, el turismo sexual, los desórdenes alimentarios, la especulación y el fraude, el delirio de poder, la zancadilla profesional y la incompetencia generalizada.

Para leer el texto completo de tan interesante artículo, siga el hipervínculo: Pecados.


El proyecto primitivo de la Institución Libre de Enseñanza

Julio 1, 2007

Al valorar la labor arquitectónica escolar emprendida en España en los últimos años de la dictadura primorriverista y durante la por desgracia breve Segunda República, no conviene olvidar que los primeros edificios escolares realmente concebidos con la vista puesta en asegurar unas condiciones óptimas de higiene y aprovechamiento pedagógico para los alumnos fueron impulsados por la por tantas razones benemérita Institución Libre de Enseñanza, y señaladamente por su fundador, don Francisco Giner de los Ríos.

De Giner vamos coleccionando, conforme las encontramos en el mercado de los libros de viejo, la edición de las Obras Completas publicada en Madrid en los años veinte. Y en uno de los últimos volúmenes que han llegado a nuestros anaqueles, concretamente el XVII, primero de los tomos dedicados a Ensayos menores sobre educación y enseñanza, nos ha sorprendido gratamente hallar el plano y el alzado del primer edificio que la Institución proyectó en 1881, con la mediación profesional del arquitecto Carlos Velasco Peinado, en el solar de la Castellana en el que después surgiría el actual Centro Superior de Estudios de la Defensa (CESEDEN), antiguo Colegio Nacional de Sordomudos y Ciegos, obra de Ricardo Velázquez Bosco (1887-1898).

Entresacamos de la amplia y detallada memoria algunas de las características que más ilustran el afán de los institucionistas en lograr un edificio que respondiera en su ubicación, estructura y distribución a los más avanzados estándares higiénicos y pedagógicos a la sazón vigentes a escala mundial:

Forma general.— Se ha adoptado la disposición lineal, que, a excepción de la de pabellones aislados (la cual exigiría una superficie muy superior a la de que por ahora podemos disponer), es la que se reconoce universalmente como más favorable a la higiene y al mejor desempeño de todos los servicios. La planta consta de una galería central de 78,66 metros de largo por 5 de ancho, y de locales a uno y otro lado para las diversas funciones a que ha de responder el edificio. A fin de obtener una iluminación y ventilación abundantes para esta galería, no sólo se le han dado las dimensiones indicadas, sino que se halla abierta sobre el jardín, en la fachada O., y en una línea de 40 metros, o sea algo más de la mitad de su extensión. La disposición general de la planta es la de un rectángulo bastante prolongado, con cinco pabellones salientes en la fachada anterior, tres en la posterior y uno en el centro de cada una de las laterales. Estos cuerpos, que rompen la monotonía de las grandes líneas de ambas fachadas principales, obedecen, ante todo, a la necesidad de distribuir e instalar los diferentes servicios de la Institución en las mejores condiciones de comodidad, luz, ventilación y aislamiento (pág. 6).

Orientación y emplazamiento.— Comparando la disposición adoptada con la forma y dimensiones del terreno, se comprenderá la razón de haber emplazado el eje longitudinal del edificio en sentido del eje del solar. A fin de aproximarse, además, en lo posible a la mejor orientación, tanto a causa de la luz como de la temperatura, y huir de la peor, que es la del SO., se ha dispuesto paralelamente al Paseo de la Castellana [...] Por último, con objeto de aprovechar el mayor espacio libre para el Campo de juego, se ha acercado el edificio al Paseo hasta una distancia mínima de 7 metros [...] Si se tiene en cuenta que la altura máxima usual de los edificios en Madrid no excede de 20 metros, la Institución distará de los que puedan levantarse por tres de sus lados mucho más del doble de dicha altura (que es el mínimum que se recomienda) [...] La necesidad de acercar el edificio al Paseo, para formar detrás el Campo de juego, y la figura general del terreno, han hecho absolutamente imposible guardar la distancia respecto de las construcciones que pudieran alzarse en la calle de Bretón [de los Herreros], de las cuales no distará tal vez más de 32 metros. Pero si se atiende a que la única clase situada en este lado tiene luz y aire sobrados por otro frente, puede asegurarse que aquellas construcciones, aun supuesto que se elevasen a los 20 metros, no causarían el menor daño (págs. 7-8).

Los principios que rigen la educación en todos los grados según la Institución (comunicación directa del maestro con sus discípulos; enseñanza cíclica en los diferentes grados; acción educadora continuada a lo largo del día; contacto del alumno con la naturaleza; fomento de su atención directa y de su alegría en el trabajo, etc…) influyen directamente en la morfología y estructura del edificio:

Así, pues, cada sección forma una pequeña escuela, que tiene todo lo necesario para realizar su vida con independencia de las restantes.— Consta de una clase de 40 a 77 metros cuadrados; un comedor, con un armario para cada alumno, donde tiene su abrigo, libros, juguetes, etc. (sistema superior al de los vestuarios usuales); una pieza de aseo de 7,28 metros cuadrados, con seis lavabos y cuatro urinarios, cada uno de 1,12 metros, y dos retretes inodoros de 2,80 metros, todos con absoluta independencia [...] Se evita de este modo la aglomeración de grandes masas, que hacen imposible todo carácter educativo en la enseñanza. Las secciones abandonan su local tan sólo para aquellos ejercicios que por alguna especial razón no pueden tener lugar en todas las clases, como el canto, ciertos trabajos gimnásticos, de dibujo y de taller, manipulaciones químicas, prácticas de botánica y de cultivo (pág. 13).

El proyecto detalla la cubicación por alumno resultante, de 10,256 metros cúbicos para alumnos de 5 a 12 años y de 17,011 para los de 13 a 16 años, «superior a casi todo lo que se encuentra en el Extranjero».

Las aulas, de forma rectangular poco prolongada para permitir la división de los alumnos en grupos de trabajo independiente, responden a las siguientes características:

Las paredes serán lisas, cubiertas de una sustancia que absorba la menor cantidad posible de gases y miasmas, y pueda lavarse con facilidad, tal como la pintura al óleo o el estuco, que en nuestro clima seco no ofrece inconvenientes; pintadas de una media tinta, en que descanse la vista, y sin adorno ni material de enseñanza expuesto en ellas, para que no disperse la atención del niño, sobrexcite su sistema nervioso y embote al par, con el hábito, su interés hacia aquellos objetos. Un zócalo de madera de 1,50 metros de altura da vuelta a la clase. Todos los ángulos serán redondeados, para la mejor renovación del aire y para que la limpieza sea más perfecta. El techo debe ser liso y plano, porque las bóvedas acumulan las miasmas.

El piso, de madera, estará sentado sobre una capa de yeso tosco y granzas, para disminuir el principal inconveniente que pudiera ofrecer, que es el ruido, y debidamente preparado para evitar en lo posible el polvo y las manchas (pág. 17).

Respecto a la iluminación, tras registrar la diferencia de opiniones de los higienistas sobre si ha de ser unilateral o bilateral y la escasez de dictámenes que recomienden la cenital, y luego de jerarquizar las luces procedentes de los diferentes puntos cardinales (de más a menos preferible: la Norte, la Este y la Sur, quedando la Oeste «proscrita unánimemente y en absoluto, sobre todo en climas como el nuestro»), se establece:

Las clases de la Institución, que, a causa del emplazamiento general y necesario del edificio, no podían tener por completo luz N., tienen, sin embargo, todas luz ENE., aumentada bilateralmente en dos de ellas con luz N., y en otras dos, con la del Mediodía, procurando huir de la de Poniente, orientación abrasadora en Madrid durante mucha parte del año, y no presentando hueco alguno al SO., que es el viento reinante de lluvias.

La luz, ocioso casi es advertirlo, entrará en las clases por la izquierda del alumno.

La superficie de iluminación es la tercera parte, próximamente, de la superficie total de la clase [...] Las vidrieras tienen 5,70 metros de altura por 4 de ancho; armadas con bastidores de hierro y divididas en cuatro partes en el sentido de su ancho, y en dos en el de la altura. Las dos partes inmediatas a los muros son fijas, y las dos del centro abren sobre las anteriores. La parte alta es movible, pudiendo girar hacia dentro sobre su línea inferior en un ángulo de 22º, a fin de procurar una regular ventilación superior. El antepecho de las ventanas por la parte interior, en las clases de la planta baja, es de 0,70 metros, para que el alumno (contra lo que muchos recomiendan) vea desde su asiento el cielo y el campo. Aunque por precaución se ha elevado a 0,90 metros la altura del antepecho en las ventanas de las clases del piso principal, todavía es bastante para no impedirles aquel goce.

Por último, las dimensiones de las clases permiten que todos los alumnos se coloquen para el trabajo dentro de una distancia igual a la altura de la ventana, como se recomienda en todas partes (págs. 18-19).

Lamentablemente, como tantos otros proyectos avanzados en España, este primero de un edificio escolar conforme a los principios de la Institución Libre de Enseñanza no prosperó. Los trabajos de construcción, comenzados el 2 de mayo de 1882, pronto quedaron detenidos por falta de fondos. Años después, siguiendo muy de cerca el proyecto primitivo, Velázquez Bosco construiría el original edificio que ha llegado a nuestros días como sede del CESEDÉN. Un Centro Superior de Estudios de Defensa que en su página web parece alardear de perpetuar en sus locales, como institución docente, si no el legado institucionista, cierta continuidad en la actividad docente. ¡Como si no hubiera clases y clases!