Mayo 17, 2008
Algo misteriosamente formado
existía antes que el cielo y la tierra.
Sin sonido ni forma, permanece único e inmutable,
lo penetra todo y nunca se agota.
Podríamos llamarlo la madre del universo.
Pero desconozco su nombre.
Si me veo obligado a llamarlo, lo llamo Tao.
Si he de usar otra palabra, lo llamo lo grande.
Lo grande siempre fluye.
Su flujo constante lo aleja sin cesar.
Alejarse sin cesar es volver al origen.
El Tao es grande.
El cielo es grande.
La tierra es grande.
El hombre también es grande.
Hay cuatro grandes cosas en el universo
y el hombre es una de ellas.
El hombre sigue las leyes de la tierra.
La tierra sigue las leyes del cielo.
El cielo sigue las leyes del Tao.
El Tao sigue a su propia naturaleza.
(Lao Tse, Tao Te Ching, XXV)
—
Palmiro Herrero Rodríguez fue traductor, intérprete simultáneo, historiador y escritor madrileño. Funcionario del Ministerio español de Industria y de la Organización Internacional del Trabajo, fue responsable de los departamentos de Traducción e Interpretación y de Personal de la Oficina de esta organización en Turín (Italia). Finalista en el XXI Premio Espejo de España de la Editorial Planeta con el ensayo histórico Cagliostro en España. Un aventurero italiano en el reino de Carlos III (Imagine Ediciones, Madrid 2005), deja varias novelas breves y obras teatrales inéditas. Y fue, más allá y por encima de todo esto, nuestro padre.
6 comentarios |
España, Familiares, Filosofía, Historia, Italia, Literatura, Madrid, Personales, Taoísmo |
Permalink
Publicado por eldoctorhache
Febrero 27, 2008
Ya hemos tenido ocasión de citar en esta bitácora la prestigiosa revista valenciana «Estudios», de inspiración anarquista y naturista, a propósito de los tres artículos que en ella publicara en 1936 nuestro abuelo materno, el periodista, escritor y traductor Luis Hernández Alfonso.
La editorial Faximil ha tenido la espléndida iniciativa de poner al alcance de todos, en soporte digital, la colección completa de tan benemérita publicación entre los años 1928 y 1937, que puede adquirirse en la Librería de El Sueño Igualitario. Espléndidamente decorada por Renau (artista actualmente objeto, por cierto, de una completa exposición en el madrileño Cuartel del Conde-Duque) y Monleón, en sus páginas colaboró lo más granado y moderno del pensamiento higienista y humanista de la época alrededor de figuras como Abad de Santillán, Roberto Remartínez, Félix Martí o el médico rural Isaac Puente, inteligente e incansable divulgador de los preceptos sanitarios más avanzados, fusilado por los sublevados a poco de iniciarse la Guerra.
Excusado decir el interés con que estamos ojeando sus páginas y encontrando en cada número varios motivos de interés. En una de sus amenas Gacetillas, que llevan la firma de «Julio Barco» (el granadino Antonio García Birlán), correspondiente al número 67 (marzo de 1929), hemos encontrado, por ejemplo, una cita de Fray Luis de León que no conocíamos y que nos ha sorprendido gratamente:
Consiste la perfección de las cosas en que cada uno de nosotros sea un mundo perfecto, para que por esta manera, estando todos en mí y yo en todos los otros, y teniendo yo su ser de todos ellos y todos y cada uno de ellos el ser mío, se abrace y eslabone toda aquesta máquina del universo y se reduzca a unidad la muchedumbre de sus diferencias, y quedando no mezcladas se mezclen, y permaneciendo muchas no lo sean; y para que extendiéndose y como desplegándose delante los ojos la variedad y diversidad, venza y reine y ponga su silla la unidad sobre todo.
Habrá que pensar que, incluso fuera de la mística contemporánea propiamente dicha, unitiva por definición y necesidad, había en aquella Castilla, en el corazón y en la mente de maestros preclaros como Fray Luis, un barrunto siquiera de la realidad que doctrinas orientales como el budismo y el taoísmo ponen en el centro de su sistema de creencias.
No hay comentarios » |
Anarquismo, Antropología, Arte, Artes aplicadas, Budismo, Castilla, España, Familiares, Filosofía, Guerra Civil, Ilustración, Informática, Literatura, Naturaleza, Periodismo, Religión, Revistas, Sociedad, Taoísmo, Valencia |
Permalink
Publicado por eldoctorhache
Diciembre 10, 2007
No todas las semanas comienzan permitiéndole a uno leer pensamientos como el siguiente, leído esta mañana durante el desayuno:
He llegado a la conclusión de que el logro máximo de la inteligencia es la ética y su realización práctica, que es la bondad.
Sólo la negrita es nuestra. La frase, del catedrático de Ética José Antonio Marina, en entrevista que publica hoy «El País».
Una conclusión para empezar con buen pie el día, la semana… y toda una vida.
3 comentarios |
Antropología, Educación, Filosofía, Periodismo |
Permalink
Publicado por eldoctorhache
Noviembre 12, 2007
Más de una vez hemos recordado en nuestra bitácora la figura y la obra de ese gran amigo de la Humanidad que fue Arturo Soria y Mata. En esta ocasión, en lugar de glosar su labor de urbanista llevada a la práctica en la Ciudad Lineal de Madrid, deseamos dar cuenta de su libro póstumo titulado Filosofía barata. Apuntes sociológico-científicos, publicado en 1926 por la Imprenta de la Ciudad Lineal y prologado por su «hermano y amigo» el famoso estudioso y publicista Mario Roso de Luna.
La obra en cuestión consiste en una colección de artículos publicados en su día por Soria y Mata en la revista «La Ciudad Lineal», con excepción del que abre la colección, titulado Los solitarios, que había quedado inédito a su muerte, acaecida en 1920.
Tan amplia como variada es la temática de los distintos artículos que componen esta satura lanx, y cuya amenidad nos recuerda en pequeño a la de los inmortales Ensayos de Montaigne: La Liga Antiduelista, Los cuadrados mágicos, Caciques y ladrones, Los Cristos, Los coprolitos, El matriotismo… son sólo algunos de sus títulos, cuya sencilla mención puede dar una idea de los numerosos y heterogéneos intereses que, a la manera renacentista, ocupaban la mente y movían el corazón del filántropo madrileño.
En estos artículos, tan pronto denuncia el autor el caciquismo instaurado por el marqués de Ibarra en el pueblo de Canillas (La guerra al caciquismo) como nos confiesa los calambres, mareos y demás males que le produce oír la palabreja «encuesta» por ser traducción servil del francés enquête (Caciques y ladrones); ora nos deleita desarrollando su interesante (y aún por explorar) teoría sobre la función de los poliedros regulares en la constitución del Universo, de newtoniana raigambre (Camino para invenciones), ora se extasía ante el dúo encantador de El puñao de rosas de Chapí (La gloria); aquí califica de «rey de los olores» al del ilang-ilang (Virtudes medicinales de la belleza), allí de «pesimista lacrimoso» a Joaquín Costa (La cobardía moral ambiente), acullá establece y desentraña la diferencia entre instrucción y educación (La instrucción y la educación), y así sucesivamente, en una sinfonía de asuntos y materias que nos da una levísima idea de la enorme riqueza que se encierra en los tomos de las diferentes publicaciones fundadas por Arturo Soria o en las que éste colaboró.
En sucesivas entregas, nos proponemos volver sobre éstos y otros temas tratados en la presente antología de artículos del creador de la Ciudad Lineal.
No hay comentarios » |
Antropología, España, Filosofía, Literatura, Madrid, Periodismo, Personales, Revistas, Sociedad |
Permalink
Publicado por eldoctorhache
Noviembre 8, 2007
La Editorial Sintra, radicada en Barcelona, acaba de publicar una nueva edición de una obra del que es considerado el abuelo del anarquismo español: el toledano Anselmo Lorenzo Asperilla (1841-1914). Titulada El banquete de la vida, lleva como subtítulo Concordancia entre la naturaleza, el hombre y la sociedad. Publicada por vez primera en 1905, se articula en una completa serie de breves estudios (El derecho a vivir, Tierra, Agua. Aire, Hombre, Estudio, Trabajo, Producto, Necesidad, Satisfacción, Solidaridad, Vida, Amor, Balance, Arte, Ciencia, Felicidad, Humanidad futura, Agotamiento de la Humanidad, La muerte es la vida) que van desde la Naturaleza al hombre y desde éste a la sociedad.
Permítasenos entresacar de entre ellos algunos pensamientos muy ilustrativos del ideario humanista del anarquismo de Anselmo Lorenzo y, a nuestro juicio, completamente vigentes:
Vivir es el supremo derecho y el gran deber que contraemos por el hecho de ser. Armonizar ese derecho y ese deber en nosotros mismos y en las relaciones de cada individuo con el resto de nuestra especie. Ése es el objeto de la sociedad humana (cap. I).
Es, pues, la solidaridad, el concurso de todos a la insuficiencia de cada uno, refluyendo asombrosamente beneficiada y abundante sobre individuos y colectividad (cap. XI).
Mientras la lucha por la existencia dirige indiferentemente al progreso o al retroceso de la evolución, según sean las circunstancias y el impulso recibido, la práctica de la ayuda mutua es el gran agente que dirige siempre hacia el desenvolvimiento progresivo. Es el factor del progreso de la evolución (cap. XVI).
La Tierra, este mundo que habitamos, libre de las fantasías del Génesis y del Apocalipsis bíblico, y nuestro propio ser humano, que, en su delirio de grandeza antropomórfica, se adoró en el tipo divino forjado en su fantasía, sometido como cosa secundaria a las vicisitudes del medio de subsistencia, queda reducido al rango que le corresponde en la escala zoológica, no siendo [...] sino una forma de evolución pasajera de la substancia y de la energía infinitas y eternas (cap. XX).
El pequeño volumen, al que con gran acierto acompañan las hermosas cabeceras y cubierta de la edición original, obra de F. Sacristá, se enriquece con un Prólogo Introducción y un Esbozo biográfico de Anselmo Lorenzo debidos a la competente pluma de Manel Aísa. Eventuales pedidos de ejemplares (al precio unitario de 8 € + gastos de envío) pueden cursarse a la siguiente dirección de correo electrónico: editor@editorialsintra.com
Algún día habrá que recordar las figuras y divulgar nuevamente las obras de los muchos benefactores de la Humanidad que, más por su desgracia que por su fortuna, nacieron y vivieron en un suelo como el español, mucho más apto a engendrar caciques y espadones que espíritus ilustrados y benéficos como un Jovellanos, un Giner de los Ríos, un Arturo Soria…. o un Anselmo Lorenzo.
No hay comentarios » |
Amigos, Anarquismo, Antropología, Barcelona, Cataluña, Educación, España, Filosofía, Ilustración, Madrid, Naturaleza, Personales, Política, Religión, Sociedad |
Permalink
Publicado por eldoctorhache
Septiembre 22, 2007
Hace unas horas, y antes de asistir, en la Filmoteca madrileña, a la proyección de la interesante película estadounidense En cada puerto un amor, protagonizada por la recientemente desaparecida Conchita Montenegro y José Crespo (y en la que, dicho sea de paso, más de un diálogo y más de un gag revelan la inconfundible mano del gran Edgar Neville), hubimos de bajar a cierto lugar reservado para hacer, como solía decir con gracejo nuestro abuelo el escritor, lo que nadie puede encargar a otro. Ya en nuestro cubículo, pudimos ver, trazada en la puerta, en vez de las consabidas obscenidades, la siguiente, lacónica sentencia: «Todo es relativo». Y otra mano, igual de filosófica y con no poca donosura, había añadido a renglón seguido, a modo de contestación y multiplicando la paradoja: «Puede que sí, puede que no».
2 comentarios |
Cine, España, Filosofía, Madrid, Personales | Etiquetado: Cine, España, Filosofía, graffiti, Madrid, Personales |
Permalink
Publicado por eldoctorhache
Julio 9, 2007
No es que se defina abiertamente así el británico Andy Goldsworthy, que próximamente colocará una de sus instalaciones en el Palacio del Cristal del madrileño Parque del Retiro, pero todo su quehacer en medio de la naturaleza y con materiales tomados de ella parece abonar nuestra definición.

Goldsworthy «se va a los bosques», y con materiales que éstos le brindan construye en ellos obras efímeras en las que los propios elementos van actuando libremente hasta reintegrar la propia creación a ese entorno del que había partido. Las fotografía, y sólo en este soporte queda fijada su obra, abandonada desde el mismo instante de su creación a la lógica interna de la materia que la compone y a la de los agentes externos que van modificándola.
(Nada que ver, por lo tanto, con ciertos artistas españoles que mueren soñando con horadar montañas o que viven embadurnando de pintura árboles o rocas ante el rendido homenaje de la crítica y de las masas, igualmente necias —en este país tan enemigo de la naturaleza y de lo natural— en su atónita y estática admiración ante semejantes retablos de Maese Pedro).

Dice el artista en una entrevista que obra en nuestro poder:
Lo que intento hacer no es forzar, sino más bien permitir que las fuerzas existentes fluyan hacia la obra. Así que si llueve o hay viento, uso el viento, uso la lluvia, en lugar de tratar de oponer resistencia a estos elementos. Intento trabajar con ellos y ver los problemas como, en realidad, lo más interesante del trabajo. A veces, precisamente lo que ha sido un problema al hacer la obra, resulta ser lo más interesante. Y no debo combatirlo, debo trabajar con ello. Pero inevitablemente hay momentos en los que parece que estoy intentando forzar, y esos momentos son errores. Puedo ser muy perseverante —tengo que serlo para crear las obras—, pero la línea que separa la imposición de la perseverancia es muy fina. Y a veces simplemente no funciona como yo tenía pensado.

15 comentarios |
Arte, Escultura, España, Feng shui, Filosofía, Fotografía, Gran Bretaña, Naturaleza, Personales, Taoísmo |
Permalink
Publicado por eldoctorhache
Junio 5, 2007
Todos los hombres nacen ignorantes de las causas de las cosas y todos tienen apetito de buscar su utilidad y son conscientes de ello. Pues de esto se sigue: 1º) que los hombres opinan que son libres, porque son conscientes de sus voliciones y de su apetito, y ni por sueños piensan en las causas por las que están inclinados a apetecer y a querer, puesto que las ignoran. Se sigue: 2º) que los hombres lo hacen todo por un fin, es decir, por la utilidad que apetecen; de donde resulta que siempre ansían saber únicamente las causas finales de las cosas hechas y, tan pronto las han oído, se quedan tranquilos, ya que no tienen motivo alguno para seguir dudando […] Además, como tanto en sí mismos como fuera encuentran no pocos medios que conducen en buena medida a conseguir su utilidad, como, por ejemplo, los ojos para ver, los dientes para masticar, las hierbas y los animales para alimentarse, el sol para iluminar, el mar para alimentar a los peces, etc.: ha resultado que consideran todas las cosas naturales como medios para su utilidad. Y como saben que ellos han descubierto esos medios, pero no los han preparado, han tenido motivos para creer que es algún otro el que ha preparado esos medios para que ellos los usen. Pues, después de haber considerado las cosas como medios, no pudieron creer que ellas se hicieran a sí mismas, sino que a partir de los medios que ellos mismos suelen preparar, debieron concluir que se da algún o algunos rectores de la Naturaleza, dotados de libertad humana, que les proporcionaron todas las cosas y las hicieron todas para su uso […] En consecuencia, afirmaron que los dioses lo dirigen todo a la utilidad de los hombres, a fin de cautivarlos y ser tenidos por ellos en el máximo honor. De donde ha resultado que cada uno, de acuerdo con su ingenio, haya excogitado diversas formas de rendir culto a Dios, para que Dios les amara más que a los otros y dirigiera toda la Naturaleza a la utilidad de su ciego deseo y de su insaciable avaricia. Y así, este prejuicio derivó en superstición y echó hondas raíces en las almas, lo cual fue motivo de que cada uno pusiera todo su empeño en comprender las causas finales de todas las cosas y en explicarlas. Pero, mientras pretendían mostrar que la Naturaleza no hace nada en vano (esto es, que no sea para utilidad de los hombres), no parecen haber mostrado otra cosa sino que la Naturaleza y los dioses deliran lo mismo que los hombres.
¡Mira, por favor, a dónde ha llegado finalmente la cosa! Entre tantas ventajas de la Naturaleza tuvieron que encontrarse con no pocas desventajas, a saber, tempestades, terremotos, enfermedades, etc,; y entonces afirmaron que todo esto sucedía porque los dioses estaban irritados por las injurias recibidas de los hombres o por los pecados cometidos en su culto. Y, aun cuando la experiencia protestara cada día y mostrara con infinitos ejemplos que las ventajas mezcladas con las desventajas recaían por igual sobre los piadosos y los impíos, no por ello han desistido de su inveterado prejuicio. Pues les resultaba más fácil situar este hecho entre otras cosas desconocidas, cuyo uso ignoraban, y mantener así su estado actual e innato de ignorancia, que destruir toda aquella fábrica y excogitar otra nueva. De ahí que dieran por sentado que los juicios de los dioses superan con mucho la capacidad humana […].
Y así en adelante, no cesarán de preguntar por las causas de las causas, hasta que te hayas refugiado en la voluntad de Dios, es decir, en el asilo de la ignorancia […] De donde resulta que quien indaga las verdaderas causas de los milagros e intenta entender las cosas naturales como docto y no admirarlas como necio, suele ser tenido y proclamado como hereje e impío por aquellos a quienes el vulgo adora como intérpretes de la Naturaleza y de los dioses. Pues saben que, suprimida la ignorancia, se suprime también el estupor, esto es, el único medio de argumentar y de salvaguardar su autoridad.
(Baruj Spinoza, Ética demostrada según el orden geométrico, Iª Parte, Apéndice, c-d-f; ed. y trad. de Atilano Domínguez, Trotta, Madrid 2005, págs. 68-71).
No hay comentarios » |
Antropología, Filosofía, Holanda, Naturaleza, Religión |
Permalink
Publicado por eldoctorhache
Mayo 24, 2007
Hace ya tiempo que viene cumpliéndose en los sentimientos sociales, por lo que a la patria respecta, un curioso fenómeno que cabe llamar de polarización, consistente en que van creciendo paralelos el sentimiento cosmopolita de humanidad y el apego a la pequeña región nativa. El regionalismo se acrecienta de par con el cosmopolitismo, a expensas del sentimiento patriótico nacional, mal forjado por la literatura erudita y la historia externa. A medida que se ensancha la gran Patria humana se reconcentra lo que aquí se llama patria chica o de campanario. Parece como que se busca en el apego al terruño natal un contrapeso a la difusión excesiva del sentimiento de solidaridad humana.
Este fenómeno significa desde luego escisión polarizada entre el elemento sensitivo y el intelectivo, entre el concreto y el abstracto. Se concentra la intuición sensible de patria a medida que se abstrae el concepto de ella, lo cual quiere decir que no están en perfecta compenetración y armonía. Y no lo están seguramente merced a la presión coercitiva y bárbara que se ha empeñado en casarlas en la historia según intereses de clases. Y esta escisión de los elementos constitutivos del patriotismo se cumple a expensas de las patrias nacionales, oficiales, las de bandera, y se cumple para bien, por el ser el necesario antecedente de una integración futura, en que volverán a concertarse y fecundarse el elemento sensible e intuitivo y el ideal y de concepto. Es un deber esperar que un día, rota toda presión impositiva y autoritaria, concuerden las patrias chicas todas en el gran Patria humana, la Humanidad misma, asiento del amor fraternal, como nuestras patrias de bandera lo son de odios, de guerra y competencia [...].
Cuanto más se diferencien los pueblos, más se irán asemejando, aunque esto parezca forjada paradoja, porque más irán descubriendo la humanidad en sí mismos. El pueblo es en todas partes lo más análogo. Tratan de separarlo para vencerlo mejor, los que en todas partes lo explotan.
(Don Miguel de Unamuno, La dignidad humana).
5 comentarios |
Antropología, España, Filosofía, Historia, Literatura |
Permalink
Publicado por eldoctorhache
Abril 19, 2007
Hablábamos ayer de ancianidad y sabiduría. Y hoy el periódico nos vuelve a dar un nuevo testimonio de feliz relación entre ambos conceptos en la persona del escritor José Luis Sampedro, que cumplió 90 años hace dos meses. Entrevistado por Juan Cruz en «El País», nos da toda una prueba de sabia actitud ante la vida.
A la pregunta sobre qué le interesa ahora, responde: «La vida interior. Lo poco que sé de física moderna lo relaciono con puntos de vista taoístas y orientales, y descubro que el mundo es en definitiva vacío y energía».
Respecto a la vida exterior, es tajante: «Vivimos en una época de barbarie. Se desintegra la civilización occidental tal como venía del siglo XV. Tiene razón Fukuyama, pero al revés: estamos en el final de la historia, pero no por haber llegado al colmo, sino por haber llegado al desmoronamiento. Y pasa como cuando cayó el Imperio Romano, que viene una época de barbarie. Aquí estamos en plena barbarie».
Sobre el espíritu de adaptación del ser humano: «La capacidad de adaptación del ser humano es infinita. Se podía ser feliz trabajando como esclavo en una finca romana. El hombre se adaptará».
También nos da su particular visión metafísica: «Yo pienso que lo esencial en el mundo es la energía, y hay una energía cósmica que pone todo en movimiento; si quieres llamarlo Dios, llámalo Dios, pero yo no necesito un Dios paternal que me consuele ni nada de eso, pero esa energía es una inmensa hoguera en la que están saltando chispas constantemente. Y yo soy una chispa. De pronto una chispa salta y se apaga».
Varias otras cosas interesantes y sabias nos dice el anciano escritor de perfil de filósofo romano. Están todas aquí para común deleite y aprovechamiento.
No hay comentarios » |
Antropología, Filosofía, Literatura, Periodismo, Religión |
Permalink
Publicado por eldoctorhache